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Atando cabos

La patata caliente de Artur Mas

Septiembre 12, 2012

Se apagaron las luces de la Diada. La madre de todas las Diadas. Una manifestación histórica, sin duda, que coloca al independentismo catalán por primera vez en mucho tiempo, en algo palpable, alcanzable. Sería de ciegos no verlo. Pero pasada la vorágine, toca pensar, reflexionar. Y toca, sobre todo, hacerse una pregunta ¿Y ahora qué? ¿Qué es lo siguiente? Pues lo siguiente, en cualquier caso, está en manos del presidente de la Generalitat. Al menos en primera instancia, Artur Mas es el que tiene la patata caliente. El que tiene que gestionar lo ocurrido en Barcelona. Y Mas llegará a Madrid, el próximo miércoles a la cita con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Y hablaran de todo, y le pedirá el rescate de 5.000 millones de euros que Artur Mas y Cataluña consideran que no es rescate sino un dinero que es suyo, que les pertenece. Vale muy bien, le dirá Rajoy, es tuyo, lo que quieras, pero tómalo que sino no llegas a fin de mes. No llegamos a fin de mes. Y Mas lo cogerá. Pero inmediatamente le dirá que las cosas no pueden seguir así. Que es necesario un nuevo marco económico, un nuevo pacto fiscal para que Cataluña se diferencie del resto de comunidades. Y es aquí donde le pondrá sobre la mesa el millón y medio de manifestantes. Es aquí donde esgrimirá que no es una petición de CIU, ni siquiera del Gobierno de la Generalitat, sino del pueblo catalán. Se erigirá como valedor de “todo” el pueblo catalán, y también dará por el hecho que los que se manifestaron son “todo” el pueblo catalán.

Próximo programa electoral

Rajoy le dirá que lo comprende, que respeta al máximo la libertad, el parecer y los sentimientos de todos aquellos que se manifestaron en la Diada. Le ofrecerá incluso seguir avanzando y dialogando en la financiación, pero bajo ningún concepto le otorgará un beneficio no contemplado en la Constitución, ni un pacto fiscal similar al concierto económico. Pero se lo dirá con mucha tranquilidad, sin ninguna acritud. Argumentando que la situación económica actual no está para este tipo de aventuras. Que lo importante en este momento es salir de la crisis. Que las principales agencias de calificación dijeron hace pocos días que Cataluña está al nivel del “bono basura” y que eso es lo que hay que solucionar.

¿Qué hará entonces Artur Mas? Pues con las mismas se volverá a Cataluña y podrá decir que “el Estado español hace oídos sordos a las peticiones del pueblo catalán“. A continuación, y si es fiel a su palabra, tendrá que convocar elecciones anticipadas, que por otro lado es lo que más “interesa” a Cataluña en estos momentos. Con el bono basura y sin tener liquidez para llegar a fin de mes, lo más aconsejable, “sin duda“, es adentrarse en un proceso electoral. Pero lo hará. Pero en su programa electoral no tendrá más remedio que recoger las reivindicaciones de lo que considera es el sentimiento de todo el pueblo catalán. Y Convergencia, y sobre todo, Unió, tendrán que explicar a sus votantes que quieren ser independientes.

De la beligerancia al pasotismo
Con todo, lo más sorprendente de lo que está sucediendo con el innegable auge del independentismo catalán es la respuesta del resto de España. Se acabó la beligerancia. El hartazgo y las preocupaciones económicas reales han originado un efecto curioso que se traduce en pasotismo. Si realmente quieren independizarse “que lo hagan“, piensa cada vez más gente. Pero sin acritud. Sin enfrentar. Sin abusar de palabras como la indisoluble unidad de España, que es una realidad pero que sólo alimenta el victimismo. Simplemente ahora ese no es el problema, y los ciudadanos del “resto de España” no están en esa clave. Cataluña puede que no necesite a España, pero es que España, en un determinado momento, tampoco necesita a Cataluña.  

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio