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¡Qué fuerte!

La Pasarela Cibeles de los políticos

Julio 21, 2011

Dimite el presidente de una Comunidad por un supuesto delito de cohecho, por tres trajes y alguna que otra corbata, y se crea un escándalo a nivel nacional, tanto que obnubila y deja a un lado, prácticamente sin mencionar, una dura reforma de las pensiones aprobada por el Congreso el mismo día de la dimisión. Estricta reforma, con exigentes propuestas y medidas, algunas necesarias para sacar adelante esto que tiene tan mala pinta, pero que se hará tan a largo plazo que los resultados se verán justo cuando ya no sea necesario. Unas cosas de esta reforma compensan otras, pero el trabajador puro y duro es el que sale perdiendo siempre, como no.

Resulta entonces, volviendo al tema del cohecho, que, con tanto traje, se queda en el aire esa pregunta que nadie responde porque no se sabe o porque no se quiere contestar. Está más que dicho: ¿qué pasa con Bono, Chaves, Rubalcaba o Griñán? Políticos, unos que han visto crecer su patrimonio de manera exagerada, incluido con regalos de gran valor, otros que han favorecido económicamente a empresas donde trabajan sus hijos, aquellos que están bajo sospecha en casos relacionados con terrorismo y estos con trapicheos económicos de despidos falsos, y a saber cuántas cosas más.

¿Qué tendrá la ropa que preocupa tanto?

El caso es que no sabemos qué tendrá la ropa y el vestir que preocupa tanto al personal y está tan de moda en la política, nunca mejor dicho. Tres trajes Camps y las no corbatas de Sebastián. Bono le regaña al Ministro de Turismo, Industria y Comercio por no ponerse la corbata para ir al Congreso y Sebastián se lo pasa por el forro, de la corbata, y le contesta que ya puede decir misa que no se la pone. Están obsesionados con esto de la ropa: el que vaya de visita no puede pasar en pantalón corto o tirantes, ¡ni que fuera una mezquita el Congreso! No se si alguien le ha explicado a Bono que los turistas sólo van a visitar, de paso, y no ha quedarse allí con ellos en las sesiones.

Disciplina del vestido”, así llaman los parlamentarios a cómo hay que ir a trabajar. Tendrían que aplicarse también una “disciplina del gasto” o “disciplina de la asistencia”. Dice el Ministro que le viene bien todo esto para que la gente sepa que, bajando el aire acondicionado un grado, se ahorra un 7% de energía. Él asegura que seguirá yendo sin corbata y mientras, al presidente del Congreso le entra la vena católica y le pide perdón por SMS por afearle la conducta en público, arrepentido, aunque sigue en sus trece. Definitivamente lo que tienen que aplicar es la “Disciplina de las tonterías”

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Al final cada uno tiene razón a su manera: el Presidente del Congreso al pedir a Ministros y diputados que usen corbata en el hemiciclo y el Ministro de Industria en abogar por un control de la temperatura en los edificios públicos para ahorrar energía. Y como siempre, no hay quién tarda en subirse al carro para añadir leña al asunto ofendiéndose por la actitud tomada y los rifirrafes. A esto se dedican en el Congreso, a regalarse corbatas el uno al otro, y el otro al uno termómetros. ¡Ah! y a aprobar duras reformas laborales y de pensiones mientras España está pendiente de tres trajes y una corbata.

Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com