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¡Qué fuerte!

La Pantoja y Motos en la entrevista del año

Febrero 3, 2017
pantoja motos

Todo el mundo estaba con el hacha preparada para, una vez acabada la entrevista, saltar como hienas a poner a parir todo lo que ha conllevado. Incluso antes ya de que se emitiera, se despotricó sobre las condiciones y requisitos de las preguntas: que si estaba cortada y retocada, que si las preguntas pactadas, que si las exigencias de la tonadillera, etc. Se preveía una gran audiencia y así fue. Un éxito total. Éxito que parece fastidiar al resto de medios que no hacen otra cosa que, en vez de felicitar o en su defecto, callarse, atacar para intentar desprestigiar un trabajo. Y, como no, una vez más se quiere matar al mensajero. Seamos claros: El Hormiguero es un programa de entretenimiento, ameno y divertido, que trata, siempre, de manera amable a sus invitados y que, nunca lleva a un personaje a su plató para mofarse o hacerle pasar un mal rato, sino todo lo contrario. Su lema es clave para entender esto: “Hoy ha venido a divertirse al Hormiguero fulanito”. ¿Por qué iba a ser distinto con Isabel Pantoja? Pablo Motos jamás ha tratado mal a un invitado así que tampoco tenía por qué hacerlo con ella. Sus entrevistas son amables, divertidas, anecdóticas y curiosas. Para quién no lo sepa, estamos ante un programa espectáculo, para toda la familia, en el que no sólo se divierten los invitados sino también los que lo hacen. Eso se nota y, cuando uno se lo pasa bien haciendo su trabajo, se transmite y hace que el resto se lo pase bien también. Es lo que tiene el buen rollo.

El mal rollo y la doble moral

Pero, por desgracia, esta vida también está llena de gente con mal rollo, que son todos esos que han salido a criticar a Pablo Motos, – y que él seguramente se haya pasado por el forro-, por la falta de mano dura en su entrevista, por la simpatía, por ser agradable y por pasárselo bien durante la entrevista, como hace con todas. Esta gente todavía no ha entendido que el periodismo de Pablo Motos y de El Hormiguero no es el de una sala de torturas de tercer grado ni el de un juzgado. Esta gente todavía no ha entendido que, incluso el periodismo normal en su género de entrevista, no consiste en machacar al entrevistado sino en preguntar y dejar que el entrevistado se retrate con sus respuestas. La Pantoja fue a presentar su disco y otras cadenas hubieran hecho lo imposible por llevarse la exclusiva, como tantas otras veces ha ocurrido, incluso lamiéndole el culo en entrevistas alardeando de una amistad sin fronteras. Eso sí, en el momento en el que esos que eran tan amigos se ven atacados, cuestionados o, simplemente, no han sido capaces de llevarse la exclusiva, entonces, ¡hay que ver que mierda de entrevista! No vale poner a parir a una mujer que era igual de blanqueadora de capitales antes que ahora, cosa por la que, por cierto, ya ha pagado, ha cumplido condena por ello y, además, ha pagado su multa. ¿Qué no pidió perdón por robar? Supongo que la tele no es el lugar, sino donde fue juzgada y condenada por ello. No tengo ningún interés en defender a esta señora, pero me asquea la doble moral y la cremallera en la boca por otros que también han mangado, tampoco han perdido perdón y no han pagado por ello. Políticos, futbolistas, artistas, empresarios y ciudadanos que, si les tocara a ellos o a alguien conocido, pedirían clemencia y una oportunidad para poder rehacer su vida y seguir trabajando.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com