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¡Qué fuerte!

La paletada independentista

Octubre 3, 2014

La campaña publicitaria y electoral que le estamos haciendo los medios de comunicación a Cataluña, a su referéndum y a su deseo de independencia no tiene nombre, ni precio, ni comparación. Jamás se ha hablado tanto de algo y se le ha dado tanto bombo como al tema catalán. Como periodista, intento hacer autocrítica y ponerme en el lado contrario y, la verdad, cansa. Cansa muchísimo oír y ver todos los días, a todas horas el tema del independentismo catalán en todos los medios, ya sean escritos o audiovisuales. Hartazgo en la palabra exacta.

Es una hartura, visto desde fuera aunque, informativamente hablando, el tema sea atractivo. Lo es y mucho. Porque la tensión que se está creando es tal que, según se va acercando el día, las cosas se van poniendo peor y la noticia salta ya en cualquier momento por cualquier cosa. Sinceramente, yo estoy deseando, como periodista y también como ciudadana, ver que pasa dentro de a penas un mes, cuando amanezca el polémico 9-N. ¿Qué va a pasar ese día? ¿Habrá mesas electorales, urnas, policías frente a mossos, algún responsable detenido? No tengo ni idea de cómo se sale de un lío de estos cuando la justicia obliga a algo pero el obligado hace oído sordos y lleva a cabo el plan establecido. De verdad que la intriga me está matando.

Hartazgo “catalanil”

Sinceramente, debido a este hartazgo “catalanil”, he de decir que, a día de hoy, me importa poco que Cataluña pertenezca a España o no. No se si será la edad pero, lo único que me preocupa actualmente es mi felicidad y la de los míos y, le aseguro, que mi felicidad no pasa por si Cataluña es de España o no. A veces hasta me dan ganas de dejarles marchar, si yo pudiera, como una madre deja que su hijo se vaya para buscarse la vida sabiendo que no está preparado para ello. Al final el hijo pródigo volverá pero, en este caso, yo no le volvería a abrir mi puerta.

No creo que los catalanes independentistas sean conscientes de la gravedad del asunto y del gran esfuerzo y coste que tendría su independencia; una nueva moneda, empresas que se irían y pondrían su sede en cualquier otra parte del territorio nacional, el boicot a sus productos, la exclusión de la Unión Europea, etc. No sé, me da la sensación de que es un error y sigo sin entender como, actualmente, en la era de globalización en la que nos encontramos, unos pequeños quieren ponerse barreras y encerrarse en sí mismos. Me resulta una paletada, la verdad. Pero bueno, dejémosles a los paletos con sus paletadas en su mundo y esperemos a ver que pasa cuando llegue el día. Es lo único que podemos hacer.

 
Rosana Güiza