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¡Qué fuerte!

La ordinariez francesa frente a la elegancia española

Febrero 9, 2012

Creo que, por una vez, estamos todos de acuerdo en algo; la indignación que ha provocado que los franceses se rían y se mofen de los deportistas españoles, nuestros deportistas, aquellos que al ganar un trofeo levantan la mirada con orgullo al cielo mientras suena el himno de España, aunque no tenga letra, aquellos que han logrado lo que nadie ha conseguido, que una bandera sea vista como una seña de identidad y de unión y no como un signo político, aquellos que proclaman con orgullo a los cuatro vientos nuestro idioma y aquellos que demuestran que, ante la derrota del contrario, la humildad es su mejor premio.

Aprovechando nuestra pasividad

Por todo esto estamos indignados con los franceses. Y no se que es más indignante, si que ellos se rían de nosotros o que permitamos que lo hagan en nuestras narices. No tenían bastante con permitirse el lujo de abrir nuestros camiones en su frontera y tirar y pisotear nuestros productos que ahora, se aprovechan de nuestra pasividad y permisividad para calumniar a nuestros deportistas, esos que tocan su orgullo y hacen perder su dignidad. Es lo que ha tenido siempre tener un mal perder. 

El peor enemigo del hombre es el propio hombre y la envidia y la maldad sus peores armas. Esta cruz que cargamos con nuestros vecinos es de por vida, pero no hay por qué aceptarla ni por qué resignarse. La indignación no es suficiente, por eso, a algunos se les han ocurrido cosas como escribir el nombre de Contador en las carreteras francesas durante del tour, incluso no participar en el. Hacer boicot a sus productos, o no comprar los discos de Carla Bruni, chica lista donde las haya, al renegar de sus paisanos y hacerse francesa por puro interés.

Bromas aparte, el caso es que, si hubiera pasado al contrario, si hubiéramos sido nosotros los que abrimos sus camiones y tiramos sus fresas, si hubiéramos faltado al respeto a su mejor deportista (disculpen que no recuerde ahora ninguno en ninguna disciplina), con total seguridad que se habrían puesto manos a la obra para denunciar y contraatacar para que no volviera a suceder. ¿Qué pasa entonces? ¿Qué el orgullo francés vale más que el orgullo español? Parece ser que sí, una pena que nos dejemos pisotear por estos corroídos por la envidia, la mala educación y la falta de honestidad. Porque una cosa es el sentido del humor, la ironía y la genialidad y otra muy distinta es el insulto, la falta de respeto, la calumnia, la falta de gusto, la ordinariez y podría seguir poniendo adjetivos.

La respuesta ha sido la mejor que se podía dar, un video en el que salen tres deportistas españoles, Gasol, Nadal e Iniesta, tres grandes, recordando todos los títulos, todos los premios, todos los nombres de nuestros campeones españoles en todas las disciplinas. Con elegancia, respeto y orgullo. Cómo somos los españoles.  

Rosana Güiza

rguiza@extraconfidencial.com