Menú Portada
Atando cabos

La necesidad de un nuevo “Irak”

Febrero 22, 2012

Lo de la reforma laboral se ha convertido, de momento, en el estandarte que ansiaba tener la izquierda sociológica para volver a movilizarse. Necesitaban una bandera. Necesitaban algo para volver a tomar las calles y acusar al Gobierno de ser facha que maltrata a los trabajadores. Y acusar a la policía de franquista. Necesitaban y necesitan un nuevo “Irak” para no dejar que desaparezca la tensión.

La percha ha sido fácil, a pesar de que la reforma laboral de Rajoy no es muy diferente a la reforma que aprobó, hace menos de un año, Rodríguez Zapatero. De hecho, a Zapatero le hicieron una huelga general, aunque algunos de los propios sindicalistas la llamaron “huelguilla”. Pero ahora todo es diferente. Gobierna la derecha y la derecha, según argumenta, siempre busca resquicios para ir en contra del trabajador.

Dibujar, por ejemplo, al empresario como aquella persona odiosa, que se despierta por la mañana con la única intención y obsesión de despedir. Despedir, y despedir. A ver a cuántos despido hoy.

Pero el empresario, el pequeño y mediano, que son el 80% en nuestro país, lo que quiere es contratar y no despedir. ¿O es que el dueño del pequeño supermercado que había debajo de casa y que ha tenido que cerrar no hubiera preferido contratar, o despedir, en su caso, pero mantener su negocio abierto? O la franquicia de ropa que ya no existe, o las más de 250.000 empresas que, según los últimos datos del Círculo de empresarios, han desaparecido desde que comenzó la crisis. El empresario mayoritario no es el gran empresario, el de esa gran multinacional que además arroja beneficios con lo que son generalmente los que menos despiden. El grueso empresarial en nuestro país es el pequeño y mediano comercio, y los autónomos.

La reforma de Zapatero es muy similar a la reforma de Rajoy

Pero lo más grave es que la Reforma Laboral del despido a los 20 días es obra de Zapatero. Lo de las causas objetivas para el despido ya estaba en la reforma de Zapatero de 2010 que le costó una huelga o huelguilla general. Lo de la “unilateralidad” del empresario para despedir ya aparecía, con las mismas palabras, en la reforma de 2010. Hay pocas diferencias, según dicen los expertos. La diferencia quizá está en la voluntad de su aplicación. Pero ambas publicadas en el BOE dicen lo mismo en muchos aspectos y sobre todo en su artículo más polémico que es el art. 41 que establece las modificaciones de las condiciones de trabajo:

-Reforma de Zapatero de 2010:

 Artículo 41 ET. Modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo.

1.    La dirección de la empresa, cuando existan probadas razones económicas, técnicas, organizativas o de producción, podrá acordar modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo. Se considera de carácter individual la modificación de aquellas condiciones de trabajo de que disfrutan los trabajadores a título individual.

2.    Se considera de carácter colectivo la modificación de aquellas condiciones reconocidas a los trabajadores en virtud de acuerdo o pacto colectivo o disfrutadas por éstos en virtud de una decisión unilateral del empresario de efectos colectivos.

-Reforma de Rajoy de 2012

   Artículo 41 ET. Modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo.

 1.    La dirección de la empresa, cuando existan probadas razones económicas, técnicas, organizativas o de producción, podrá acordar modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo. Se considera de carácter individual la modificación de aquellas condiciones de trabajo de que disfrutan los trabajadores a título individual.

2.    Se considera de carácter colectivo la modificación de aquellas condiciones reconocidas a los trabajadores en virtud de acuerdo o pacto colectivo o disfrutadas por éstos en virtud de una decisión unilateral del empresario de efectos colectivos.

 Son exactamente lo mismo con respecto a la “unilateralidad” del empresario. La diferencia está en los mecanismos para la “jurisdicción social” en caso de conflicto. En una se habla de mediación cuando las partes no están de acuerdo. En otra se establece el arbitraje. Ocurre lo mismo con las condiciones del despido. Los 20 días por razones económicas que introdujo Zapatero en su reforma. En un caso haya que acreditar 9 meses de “situación negativa” y en otros 12 meses de “situación negativa“. Hay pequeñas diferencias, pero la “gran” diferencia para justificar la respuesta de la calle es quien está ocupando ahora el Palacio de la Moncloa. 
 

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio