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Mensaje en una botella

La Navidad ha venido a verte y tú quieres esconderte

Diciembre 20, 2012

Sé que éste no está siendo tu mejor año. Sé que hay días que parecen noches porque sólo encuentras oscuridad en el paso de las horas. Sé que has perdido tanta ilusión por vivir que te fallan las fuerzas para seguir adelante. Sé que esta Navidad ha venido en un momento inoportuno, sin preguntar, sin pedir permiso y sin que tengas el menor interés por celebrarla. Sé que no estás para celebraciones.

Este año estás haciendo el doctorado en levantamiento. Te has levantado después de las caídas, después de los golpes y después de los vaivenes. Lo has hecho con esfuerzo y con dolor. Pero lo has hecho. Aún mantienes el equilibrio. Sigues en pie. Aunque no sabes por cuánto tiempo. La vida está cebándose contigo y parece decidida a hundirte en unas <strong>arenas movedizas de las que nadie podrá rescatarte. Y ahora va y llega la Navidad. Ha que joderse.

Llevas meses contando los días que quedan para que acabe este año sombrío. Hace ya mucho tiempo que no sonríes. No aciertas a recordar cuándo fue la última vez que tus ojos se iluminaron de emoción, pero recuerdas perfectamente cuántas horas hace que se llenaron de lágrimas por vez última. Tal vez debería decir penúltima porque, a estas alturas, ya debes de haber vuelto a llorar. 

Te hará invencible 

Mas estas palabras escritas que ahora estás leyendo no se humedecerán, como le ocurrió a Cyrano de Bergerac cuando fue delatado por el borrón de sus propias lágrimas. En aquel momento, Roxane descubrió que era Cyrano quien la había enamorado y no Christian, como siempre creyó. Ahora no existiría ese problema: en esta sociedad de la información, este mensaje en una botella se lee en una pantalla, a excepción de que quiera el lector imprimirlo en papel. En ese caso, se asemejaría a una carta como las que se estilaban en tiempos de Edmond Ronstad.

La Navidad ha venido a verte y tú quieres esconderte de ella. Mas quizá puedas plantarle cara o incluso abrazarla. ¿Sabes por qué? Porque hay algo que nunca podrán arrebatarte. Es algo que ahora, en estos momentos de zozobra, es capaz de proporcionarte tal fuerza que te hará invencible. Es algo que hará que recobres la confianza en ti, que volverá a dibujarte una sonrisa y que te permitirá sentir esperanza en el futuro. ¿Sabes qué es? Lo desvela Cyrano en sus últimos versos sobre el escenario.

“Sí, todo me lo quitaréis, el laurel y la rosa. Lleváoslos, pero me queda una cosa que llevo”. Se trata de “algo que, inmaculado, meceré en un arrullo; y me lo llevaré para siempre; y es… mi orgullo”. Tú también tienes el tuyo. Llévalo contigo siempre. Que tengas una feliz Navidad.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero