Menú Portada
Mensaje en una botella

La nacionalización de Belén Esteban puede ser inminente

Mayo 10, 2012

Me siento como si me hubiera entrado un rayo por el escroto y me hubiera salido por el pie. El extraño fenómeno del rayo por el escroto es un suceso real, del que ha sido protagonista un madrileño de 56 años, que causa el mismo asombro que yo mismo estoy experimentando. El fenómeno del que voy a ocuparme, que genera semejante asombro en mi interior, no procede del espacio. O, al menos, eso tengo entendido.

Según un estudio de la Fundación BBVA, la mitad de los españoles no conoce el nombre de un solo científico relevante. Este dato causa asombro nacional. Me encanta que cause asombro porque me encantan los retos. Y ahora mismo voy a retarle, a usted que lee este artículo, a que responda la siguiente pregunta: ¿cree que entre los españoles que no conocen a un solo científico… hay alguno que no conozca a Belén Esteban? Es más: ¿cree usted que entre los españoles que conocen a algún científico… hay alguien que no conozca a la Princesa del Pueblo? La respuesta a ambas preguntas es la misma: no. Yo no tengo dudas. ¿Y usted?

Belén Esteban va a estrenar su propio programa de televisión, según ha anunciado Telecinco, en un país que ignora mayoritariamente la ciencia pero que sigue unánimemente la evolución una mujer que hace de altavoz del pueblo en una fecha muy señalada: el primer aniversario del 15-M. Sólo acierto a encontrar dos explicaciones: o es una rentabilización oportunísima del fenómeno televisivo o es una señal del Destino inexorable que nos acecha.

Medalla al Mérito en el Trabajo

La Esteban estrena su propio programa de televisión cuando los seguidores del 15-M nos recuerdan sus alegatos a favor de una sociedad más justa. Y si hay un icono que sirve para poner voz al pueblo hambriento de Justicia, ¿no es acaso Belén Esteban? Esta mujer ha dado todo por España: su entrega a la causa de la Justicia nacional es tan digna de reconocimiento que el Gobierno sólo tiene dos salidas: concederle la Medalla al Mérito en el Trabajo o nacionalizarla.

No me refiero a una nacionalización por las bravas, a la argentina o a la boliviana. No se trata de la segunda acepción del verbo nacionalizar que recoge el Diccionario de la Real Academia: “Hacer que pasen a manos de nacionales de un país bienes o títulos de la deuda del Estado o de empresas particulares que se hallaban en poder e extranjeros”. Me refiero a una nacionalización a la española, tipo Bankia. Se trata de la tercera acepción del verbo nacionalizar: “Hacer que pasen a depender del Gobierno de la nación propiedades industriales o servicios explotados por los particulares”.

La nacionalización de Belén Esteban tiene como objeto la salvación de un bien común, de un referente ético y de un pozo de sabiduría popular. Una vez completada su nacionalización, el siguiente paso no puede ser otro que convertir su efigie en el rostro de esa España por la que ella ha dado todo. Es decir, que el siguiente paso es ver el rostro de Belén Esteban en el anverso de los euros acuñados en nuestro país. Ella merece eso y más. Aunque ahora mismo no se me ocurra qué más. Pero si me dan tiempo, algo se me ocurrirá.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero