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Otras opiniones

La mujer perfecta

Noviembre 9, 2009

Coco Channel decía: “Viste vulgar y verán el traje, viste elegante y verán a la mujer”. ¡Cuando llegará el día en que la mujer empiece a enseñar a la mujer y deje apartado el marketing mafioso impuesto en las televisiones y las revistas de moda¡. Yo no quiero ser ese modelo de mujer perfecta 90-60-90 atrincherada en los 30 años de edad toda la vida. Estoy harta de intentar llegar a ser esa mujer perfecta que sólo atrae a hombres imperfectos llenos de sombras, miedos y castraciones. Y es que hoy en día resulta lamentable que el hombre perfecto se defina a partir de ese tipo de mujer.

No sé de quién fue la genial idea de sacarnos de la cocina y ponernos al frente de una oficina 8 horas diarias, pero visto lo visto poco hemos evolucionado viendo como el modelo de familia se va al garete y cada vez nacen menos niños.

El horror de la liberación malentendida

Precisamente es lo que ha conseguido ese modelo de ejecutiva agresiva, independiente, inteligente y sin patas de gallo: que algunos hombres se acojonen y sólo sepan huir despavoridos. No saben que roll tienen que desempeñar, si tienen que ir o venir, lavar los platós o dar el pecho a los niños… un auténtico horror gracias a tanta liberación malentendida y a la creación fantasiosa de una muñeca irreal denominada “la mujer perfecta”.

La mujer perfecta no es esa que permanece callada a medida que abre la boca en señal de falsa admiración cuando el cantamañanas de turno le habla de la cotización de sus acciones o su hándicap de golf. Tampoco es aquella mujer florero que adorna la existencia social de un millonario decrépito a golpe de talonario ni la que se que se gasta la fortuna consorte en masajes, botox y en algún que otro cursito de arte moderno.

Tampoco es la mujer perfecta aquella a quienes encumbran esa clase de feministas que fuman Habanos con una copa de Soberano en la mano mientras esperan una condecoración por parte de Bibiana Aído o María Teresa Fernández de la Vega.

La mujer perfecta es…

La mujer perfecta es alguien como Elena, psicóloga de profesión y emigrante en Alemania. Elena es una mujer importante que me narra el incansable trabajo que supone cuidar a una bebita como Muriel (de cuatro meses de edad), apodada “La decibelios” por el griterío que arma cuando tiene hambre o quiere que la presten atención (a todas horas).

Elena tuvo que aprender a ser madre y bilingüe casi a la vez pues no la quedaba otro remedio para poder trabajar y vivir en una ciudad como Leipzig. Compagina la casa, el trabajo, la niña y no tiene miedo a que la celulitis o las arrugas hagan mella en un cuerpo y rostro que un día fueron de anuncio.

Elena
es esa clase de mujeres que no temen los efectos secundarios de la vida sino las contraindicaciones y por eso lucha cada día para sobreponerse a la adversidad y a un camino que no ha sido nada fácil con toda la familia en España.

Elena no sabe que también es perfecta cuando llora, se cansa, engorda o ya no puede más. Precisamente por eso es perfecta.

Miedo a salir del armario

En pleno siglo XXI sólo los gays han salido del armario mientras que la mujer perfecta teme salir por miedo a la aniquilación machista o feminista progre (que es casi lo mismo). Desde aquí reivindico que todas nosotras tenemos un ejemplo de mujer perfecta en nuestras madres y un instinto básico que hemos de seguir para alcanzar nuestra plenitud. Estoy harta de que nos vendan la moto pues todo está inventado.

No somos más felices siendo superwoman, sino tal vez con una vida más sencilla donde nos sintamos queridas y podamos envejecer con dignidad sin dejar de lado el pilar más importante de nuestra existencia: La familia.


Teresa Bueyes