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¡Qué fuerte!

La mezquindad del ser humano

Diciembre 17, 2015
respeto

A veces tengo la sensación de que vivimos en un país de mierda. No voy a hablar del mundo porque entonces no acabamos, además el mundo nos pilla lejos, porque ya tenemos bastante con aguantar nuestras propias miserias, que las tenemos, y muchas. No sé por dónde empezar pero esta semana hay noticias despreciables para dar y regalar. Empezando por el cadáver de un bebé hallado muerto en un contenedor, otro caso de violencia de género más, el niñato que da un puñetazo a un político, un entrenador detenido por abusar sexualmente de tres menores o la noticia de que muchas personas que huyen de la persecución que sufren en sus países por su condición sexual, también se enfrentan al racismo cuando llegan a España. De verdad que es para exiliarse, pero a otro planeta. Es increíble que existan seres humanos tan miserables capaces de hacer este tipo de atrocidades.

Justo veía ayer un vídeo en alguna red social sobre este asunto de la persecución por la condición sexual. Se trata de una pareja de homosexuales que llegan a Madrid y no entienden lo que pone en la reserva que han hecho en un hostal del barrio de Chueca. Piden ayuda a los viandantes para que se lo traduzcan y a todos les da vergüenza decirles las barbaridades que pone el supuesto dueño del hostal. Cosas como que si les ve tocándose, besándose o les escucha haciendo el amor les echará de su establecimiento y les insulta con el recurso más asqueroso y repugnante en estos casos: el de maricones de mierda. Curiosamente la reacción de todas las personas es la misma: la de defenderles, la de avergonzarse por la situación y por la actitud del hostelero y la de denunciar rápidamente ante al policía el caso. Todos, absolutamente todos aconsejan denunciar e incluso se ofrecen a acompañar a la pareja a la comisaría. Evidentemente es un vídeo preparado que demuestra que en España todavía hay retrógrados inhumanos pero que, afortunadamente, hay aún más gente buena y tolerante.

Perseguidos por su condición sexual

Resulta que hay personas que tienen que abandonar sus hogares porque se sienten perseguidos por su condición sexual. Dejan todo atrás, una vida, familia, amigos y vienen a un país que creen libre y tolerante y, por desgracia, se encuentran con cosas como estas, con el mismo odio y rechazo del  que vienen huyendo. De 2008 a 2014 mil setecientos transexuales han sido asesinados en sesenta y dos países. Esos que logran escapar y venir a España, se enfrentan a una doble discriminación cuando llegan aquí: la primera por ser del colectivo LGTB y la segunda por ser inmigrante. Entonces no puedo evitar pensar en todos esos españoles que emigraron a Alemania, Francia, Suiza o Argentina para rehacer sus vidas cuando aquí en España no había salida. Y tampoco puedo evitar pensar en todas esas familias que tienen un miembro con orientación sexual diferente a la supuestamente establecida. No se trata de otra cosa que del respeto a los Derechos Humanos y, si no se cumple, entonces estamos ante una violación de estos. Siempre hay que ponerse en el lugar del otro, siempre, porque ¿qué pasaría si tu hijo fuera gay, lesbiana o transexual? Es más, voy más allá, ¿y si tú hubieras nacido lesbiana, gay o transexual? Parece mentira que exista gente que insulte, amenace y persiga a seres humanos por su condición sexual, por adulterio, por ser de otro país o de otra raza, por tener una ideología o religión diferente, etc. Todo esto sólo demuestra la miseria y mezquindad de muchos seres humanos con los que, por desgracia, estamos obligados a convivir.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com