Menú Portada
Los puntos cardinales

La metástasis del narco mejicano se extiende por toda Centroamérica

Enero 17, 2012

La semana pasada, el príncipe de Asturias visitó tres países centroamericanos, dos de los cuales a merced de la voluntad de las bandas de narcotraficantes mejicanas, que han extendido sus redes al sur de Chiapas en una demostración de que no hay límites para sus empresas. Porque mientras Guatemala y Honduras intentan reconstruir sociedades enfermas que sueñan con restañar las heridas de la confrontación civil y de los escuadrones de la muerte, las franquicias de la droga han sabido aprovechar esas fisuras para instalarse como larvas.

Guatemala está presidida desde el sábado por el ex general Otto Pérez Molina, un hombre de oscuro pasado dispuesto a invertir en las Fuerzas Armadas del país para que dispongan de infraestructura terrestre, aérea y naval suficiente como para combatir a las bandas de sicarios. Es un gesto a la desesperada del militar, que parece haber olvidado que su homólogo mejicano, Felipe Calderón, fue el primero en incorporar unidades del Ejército en la lucha contra el narcotráfico con más que discutibles resultados.

Honduras, líder en asesinatos

Al lado, en la pequeña Honduras, la semana pasada se conocía también un dato que alimenta aún más el desaliento ciudadano, con el presidente Porfirio Lobo al frente de un país que se ha metido de lleno en la macabra competición de las cifras de la muerte. El último estudio sobre la violencia en las ciudades americanas confirma que la hondureña San Pedro Sula ya es la más peligrosa del mundo, por encima de Juárez, en México. Hasta diciembre de 2011, 6.700 personas murieron asesinadas, casi mil más que en el mismo periodo del año anterior.

Estamos hablando de comunidades con índices de población demográficamente muy poco relevantes. Lobo puso en marcha la denominada Operación Relámpago para frenar esta pesadilla que se extiende como una metástasis por el continente, y que en Honduras alcanza niveles de demencia. A finales del año pasado, cerca de doscientos policías hondureños fueron detenidos e interrogados por sus conexiones con el hampa de la droga, es decir, por ser sospechosos de actuar como asalariados en la nómina de algunos cárteles.

Toxinas contra el cáncer de la droga

Los datos recogidos en ese trabajo no gubernamental que citamos unas líneas más arriba confirman así mismo que cuarenta y cinco de las cincuenta ciudades más peligrosas del planeta están en territorio americano. Nos referimos a una relación en la que también figuran zonas de Afganistán, Pakistán o Irak.

Últimamente ha sido el gobierno de Perú el que ha decidido establecer un sistema de control de visados más riguroso para el flujo de viajeros procedentes de México, en muchas ocasiones representantes del narco azteca que viajan hasta el altiplano para establecer nuevas líneas de negocio.

La triste paradoja de todo esto es que, en conjunto, los países iberoamericanos han mostrado una considerable capacidad de resistencia a los efectos de la crisis económica. Sin embargo, han puesto también de relieve más que nunca que la ausencia de instituciones sólidas y de funcionarios de seguridad bien remunerados son las mejores toxinas para que el cáncer de la violencia que origina el tráfico de drogas destruya las células de su tejido social.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.