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Los puntos cardinales

La medicina griega no cura el euroescepticismo

Enero 7, 2014

Desde el pasado 1 de enero Grecia ostenta la Presidencia de turno de la Unión Europea. A diferencia de semestres anteriores, este va a ser especialmente significativo por las particularidades de quien ocupa ese liderazgo temporal y con la vista puesta en las Elecciones a la Eurocámara de finales de Mayo. Así que van a ser los griegos los encargados de poner el broche a una Legislatura de cinco años, un lustro en el que Europa ha sacado a la luz muchas de sus contradicciones. Ha sido el periodo más duro de la crisis, cinco años en los que algunos de los estados miembros han tenido que aferrarse al cabo que les arrojaban las autoridades comunitarias para evitar su hundimiento. Irlanda, Chipre, Portugal y, de un modo más clamoroso, Grecia.

Los planes de rescate han sido asfixiantes y los países receptores de esas ayudas no han ocultado su rechazo a una forma de tutela o de directorio de Bruselas, un “diktat” de burócratas con la mano de Angela Merkel movimiento los hilos. Por eso, nada más comenzar este periodo, se ha producido un primer diferendo entre Atenas y Berlín, después de que el titular heleno de Exteriores abogase por una menor influencia germana en todos los niveles de decisión de la Unión. Durante estos cinco años Europa ha dado pasos atrás contrarios a su propia esencia.

Las consecuencias de los recortes

Los efectos devastadores de la crisis y la disciplina impuesta por Bruselas han tenido efectos absolutamente lesivos para el espíritu del Tratado de Lisboa en el que se ponderaba mucha más Europa como conjunto de valores compartidos. Sin embargo, como hemos comprobado, lejos de reforzar ese europeísmo se ha ido viendo que la simiente de las opciones más euroescépticas y del ultranacionalismo xenófobo iban enraizando progresivamente en muchos de los miembros.

En el caso griego, por ejemplo, observamos que en el país que se hace cargo del semestre comunitario los neonazis de Amanecer Dorado siguen impregnando todas las capas de la sociedad y a su bandera de intolerancia antieuropea xenófoba se apuntan desde jóvenes sin experiencia política previa alguna a ancianos hartos de un sistema que consideran fracasado. Amanecer Dorado sabe tocar esas teclas tan sensibles. Hay datos contables que confirman los efectos de los rigurosos planes de ajuste duro. Para los ciudadanos de a pie de cualquiera de los países sujetos a esas medidas no es ningún secreto que el poder adquisitivo ha disminuido, que el paro ha aumentado alarmantemente y que la base de la prosperidad, como eran las clases medias, han perdido terreno, incrementando la brecha de las desigualdades. Ricos más ricos, pobres mucho más pobres. El trabajo hecho, pues, se ha basado en la frialdad de los números, en los deberes contables sin calcular previamente el elevado precio del desencanto. Les deseamos lo mejor a los gobernantes de la República Helénica ante el desafío al que hacen frente. Porque lo que está claro es que si se trata de proporcionar la medicina en forma de un impulso renovador a la Unión Europea, no parece que Atenas sea la solución. Veintiséis siglos separan a Hipócrates de la troika.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.