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Atando cabos

La mala educación

Octubre 28, 2012

Recurro a un tópico que por el hecho de serlo no deja de tener vigencia: la Educación es la gran asignatura pendiente de nuestra democracia. Y no hay manera. Ley tras Ley, norma tras norma, legislatura tras la legislatura. Todos los Gobiernos, todos los partidos políticos destacan la importancia de llegar de una vez por todas a un pacto de Estado sobre la Educación, pero no hay nada que hacer. Se utiliza siempre como arma electoral, se multiplican los reproches, se aprovechan las centrales sindicales para arengar a las masas, y todo ello mientras las aulas siguen por los suelos. Ha vuelto a suceder con la nueva Ley. Una norma que tiene como objetivo la calidad aunque este salpicada de recortes. Antes de estudiarla, examinarla, o al menos leerla, se rechaza de plano porque la elabora un Gobierno de un determinado color político.
 
Las últimas protestas, manifestaciones y huelgas en el mundo educativo ¿Son realmente para buscar una educación mejor y de calidad, o son porque las hace un Gobierno “franquista” con un ministro “franquista” (palabra de moda 40 años después) que está aplicando una política de ajustes severa para cumplir con el déficit? ¿Es necesario cambiar una Ley que nos coloca entre los países desarrollados con mayor fracaso escolar? ¿Son acertados los contenidos que se desarrollan en la anterior Logse? ¿Es necesario revisar la forma de enseñar? ¿Está protegida la autoridad del profesor?
 
Que cada uno responda como quiera a estas u otras preguntas de uno de los males endémicos de nuestro país. Pero, desde luego, antes de apoyar manifestaciones, una detrás de otra, huelgas, y protestas dirigidas por un sindicato (el sindicato de estudiantes) que se autodefinen su página web como trotskista y marxista, antes de ello, quizá sea bueno echar un vistazo también a los últimos datos de la OCDE.
 
No todo es cuestión de Presupuesto
 
El último informe de la OCDE sobre la Educación en España nos confirma que la buena o la mala educación no dependen tanto del Presupuesto que se asigne, sino quizá de otros factores. Según ese informe, “España destina 10.094 dólares al año de gasto público por alumno en la educación pública“, esto es un 21% más que la media de los países de la OCDE y de la UE. Este gasto es “superior en todos los niveles educativos: infantil, primaria, secundaria y terciaria”.
 
En función del PIB, España dedica un 30% por alumno, por encima de Francia, que destina un 29%, Países Bajos 28%, Italia 28%, Noruega 26% y ¡atención!, Finlandia que destina un 28% de su PIB a la Educación. En otro de los enunciados del citado informe dice: “las tasas que han de pagar los estudiantes universitarios en España son en general bajas“, a pesar de ello, el porcentaje de jóvenes que estudia en la universidad es limitado en comparación con la OCDE y la UE. Sigamos. “La ratio alumno-profesor en España está por debajo de la media de la OCDE y de la UE en todos los niveles educativos“. Francia, Alemania o Países Bajos acumulan más niños por clase en la enseñanza pública que España. “El salario de los profesores es superior en nuestro país en todas las etapas“, aunque aquí se necesitan más años de vida profesional para alcanzar el salario máximo, destaca la OCDE.
 
Son datos oficiales que están negro sobre blanco. ¿Qué es entonces lo que está fallando? Pues indudablemente la calidad, y no la cantidad de Educación. Doctores tiene la iglesia, pero desde luego la solución no pasa ni parando las aulas, ni con huelgas indefinidas, ni presionando a los padres para que no lleven a sus hijos al colegio o al instituto. Ni mucho menos con actitudes radicales en las manifestaciones o concentraciones. 
 
Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio