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Mi Tribuna

La lista de Guardiola

Julio 26, 2015

No hay que darle muchas vueltas a esto de Pep Guardiola y su apuesta independentista. A fin de cuentas era un secreto a voces su inclinación secesionista que intentó más o menos disimular durante su trayectoria en el Barcelona, primero como jugador y más tarde en el papel de entrenador; en ambos casos con indudable éxito. No se puede discutir la catalanidad de Guardiola, entre otras cosas porque sentirse catalán es tan loable como sentirse gallego, asturiano, manchego, andaluz o castellano


Está claro que aquí hablamos de otra cosa, de esa línea divisoria que Guardiola ha marcado con su gesto de aparecer simbólicamente en el último puesto de la lista más independentista que se presentará a las elecciones, prebliscitarias o no, del próximo mes de septiembre. Ha sido como quitarse al fin la careta.

Guardiola ya aludió en su día a eso de que “somos de un país pequeño…” durante una rueda de prensa cuando entrenaba al Barcelona. De vez en cuando soltaba sus perlas diferenciadoras pero siempre manteniendo una cierta distancia que no lograba disimular esa marcada tendencia catalanista. Ahora justifica su paso como una mera cuestión política “porque todo en la vida es política”, dice. Puede ser cierto, pero también lo es que Guardiola ha tomado una actitud hipócrita durante todos sus años defendiendo la camiseta de la selección española.

En la historia reciente del fútbol español ha habido casos concretos de jugadores sinceros, que decidieron renunciar a vestir ‘la roja’. El gallego Nacho fue el primero y más reciente tenemos el caso del catalán Oleguer. En una carrera deportiva, el salto de calidad en todos los sentidos lo marca la internacionalidad. La cotización del deportista es diferente si forma parte de los elegidos que defienden a un país. Sus trayectorias toman otra dimensión. Sus cuentas corrientes también, por supuesto. Ese fue el argumento que adoptó el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, cuando recordó al Guardiola internacional con España, presente en campeonatos de Europa y del Mundo; un espectacular escaparate que matiza el valor del deportista para concederle un nivel especial que le diferencia del resto.

Deportistas políticamente correctos

Existe una cierta reserva en los deportistas a expresar abiertamente sus tendencias. El piloto Jorge Lorenzo protagonizó hace tiempo un comentario sobre la conveniencia de nadar y guardar la ropa en Cataluña y a los jugadores internacionales del Barça o el Athletic les cuesta decir que juegan para España y se amparan en decir que lo hacen para la selección. Es esa ambigüedad la que le han criticado a Pep Guardiola al diferenciar el interés profesional de sus convicciones personales. En resumen, escuchar el himno como si fuera el sonido del viento porque lo importante es todo lo que repercute alrededor de ello. Basta recordad el gesto que esbozó Xavi durante la fiesta de celebración de un título de la selección. “Que viva España”, dijo, y el semblante le cambió por completo al darse de la dimensión que se le podrían dar a sus palabras en Cataluña.

Guardiola es la imagen internacional del independentismo catalán. El mismo que no ha podido reclutar para su causa al que sería su mejor embajador: Pau Gasol. Pero resulta que a Pau no le importa jugar para España, decir que es español, hacer anuncios elogiando las potencialidades españolas e incluso recibir premios de manos del Rey. Todo un fracaso para el independentismo catalán que les lleva a depositar su imagen externa en la posición de Guardiola, que no renunció nunca a jugar y cobrar por España pero que hoy aplaude la segregación inmerso en una lista independentista.

Empieza agosto y media España se marcha de vacaciones. Pero a la vuelta tendremos por delante un desafío al que el Gobierno español no le pone el cartel de “cerrado por descanso”. Rajoy ya patinó rotundamente cuando dijo que el referéndum “no se iba a celebrar” y la votación salió adelante con más carga política que nunca. Reflexionemos en estos días de descanso, porque el duelo va a ser intenso. Si el Estado tiene las cosas tan claras, que actúe de inmediato.

Félix Ángel Carreras
Director de Tribuna Valladolid