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Mensaje en una botella

La jubilación tenía un precio

Enero 27, 2011

Zapatero, Méndez y Toxo cenaban juntos mientras La 2 emitía La muerte tenía un precio. El presidente del Gobierno y los líderes sindicales negociaban un acuerdo histórico a la misma hora en que el segundo canal de TVE conseguía una cifra histórica de espectadores, que representaba el 8,2 por ciento de cuota de pantalla o share. El nuevo sistema para la jubilación no sólo afectará a 1.606.000 personas, que son las que vieron el western de Sergio Leone que protagonizan Clint Eastwood y Lee van Cleef. Pero entre los afectados por el nuevo sistema de pensiones, se encuentra ese 1.606.000.

El jefe del Ejecutivo y los sindicalistas aunaban esfuerzos para llegar a un acuerdo sobre pensiones mientras dos cazarrecompensas unían sus fuerzas para liquidar a un peligroso fugitivo que se proponía asaltar el banco de la ciudad de El Paso. A la hora en que los tres comensales reunidos en La Moncloa lograban el acuerdo para jubilar al personal, el coronel Mortimer y El Manco se dedicaban a jubilar anticipadamente a la mitad del censo de El Paso.

Pistoleros implacables

La vida, la muerte y el dinero se funden en esta apabullante metáfora en la que nada es lo que parece… o en la que tal vez sea todo</strong> lo que guarda parecido. El poderoso caballero sirve como puente de plata entre la vida y la muerte, para hacer más llevaderos esos últimos años de existencia que el trabajador aspira a disfrutar en paz… antes de que su propia existencia acabe dejándolo descansar en paz.

Zapatero acordaba con Méndez y Toxo la ampliación de la edad de jubilación mientras el enterrador de El Paso ampliaba su cuenta corriente gracias a los certeros disparos de dos pistoleros implacables. La jubilación tenía un precio. Igual que la muerte. En el caso de la jubilación, el precio era trabajar más años para que todos pillemos al convertirnos en pensionistas. En el caso de la muerte, el precio por acabar con El Indio era la recompensa más alta jamás pagada por abatir a un forajido.

Demasiadas coincidencias

Los tres hombres que compartían cena en La Moncloa estaban luchando por evitar la liquidación de la Seguridad Social mientras los tres hombres que protagonizaban la película de Sergio Leone estaban peleando por evitar ser liquidados. Zapatero, Méndez y Toxo no son tan duros como el coronel Mortimer, El Manco y El Indio. Pero seguramente tuvieron que retarse para ver quién es el más rápido en desenfundar una buena propuesta para la jubilación colectiva.

La cena de los tres hombres que negociaron el acuerdo de nuestras pensiones transcurría en las afueras de Madrid. Igual que la encarnizada pelea de los tres protagonistas de La muerte tenía un precio. El Palacio de La Moncloa, donde transcurría la cena, se encuentra junto a la Ciudad Universitaria, muy cerca de la capital. Colmenar Viejo, donde se rodó parte de la película de Sergio Leone, está situado en el norte de la Comunidad de Madrid.

Demasiadas coincidencias. ¿O es usted de los que creen que las coincidencias no existen?

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com