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Los puntos cardinales

La incógnita Humala y las molestas hemerotecas peruanas

Junio 7, 2011

Hay que estar muy pendientes del futuro inmediato del Perú después del ajustadísimo resultado electoral del domingo, que puso de relieve la división de la sociedad del país andino. Hubo quien aseguró en su día que el vencedor, el oficial del Ejército Ollanta Humala, generaba grandes esperanzas de cambio, aunque desde otros ámbitos, como el empresarial, se planteaba que ese cambio podría resultar tan peligroso como innecesario, toda vez que lo que los peruanos necesitan esa continuidad en las medidas introduciendo retoques sociales. Para intentar aproximarse a la verdadera dimensión de este hombre hay que combinar el análisis de sus propuestas económicas con su formación política.

Ha existido un resquemor generalizado de que Humala cayese en brazos de Hugo Chávez y el denominado grupo ALBA (Alternativa Bolivariana), contase con una nueva sucursal en Lima. Pero el presidente electo abjuró del venezolano y por eso ha insistido hasta la extenuación en que lo que realmente le inspira es la línea de trabajo seguida por Luis Ignacio Lula durante su mandato, que al brasileño le granjeó el crédito de los grandes inversores occidentales e incluso la amistad y la confianza personal de George W. Bush. Humala sabe que la sintonía con Washington es determinante, como también sabe que sus antecesores, desde Alejandro Toledo al saliente Alán García, hicieron los deberes y lograron un crecimiento económico digno de estudio.

Bailando “El Trencito” con Chávez


A pesar de ello, existen grandes bolsas de pobreza que Humala se compromete a erradicar, aunque la letra de la receta resulta indescifrable. Apenas veinticuatro horas después de su victoria en las urnas, la Bolsa limeña registraba la bajada más importante de su historia, con un 12,5% de pérdida de negocio, algo más que una señal por parte de unos mercados inquietos por la incertidumbre.


La verdad es que la saga Humala da para mucho. El padre fue un marxista de sangre caliente que parecía iluminado por el Dios Inti cuando propugnaba una república con un régimen indígena excluyente para los blancos. Un modelo, en definitiva. Y el hermano es otro aficionado a las asonadas cuarteleras, como en su momento lo fue el propio Ollanta.


Como vemos, las historias familiares de los dos candidatos peruanos son auténticos estrambotes. Si la de Humala pasa por esa genética de golpismo indigenista, la de Fujimori es todo un ejemplo de cómo un grupito de íntimos fue capaz de apoderarse de un estado. Ambos han renegado de su pasado, pero las hemerotecas siguen guardando testimonios gráficos de esos que a nadie le gusta volver a ver. Humala, con un tocado emplumado de chamán en la cabeza. Lo curioso del caso es que no es Ollanta sino Keiko la que aparece agarrada a la cintura de Hugo Chávez bailando “el trencito”.

Angel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero