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El mayordomo

La importancia de saber vestir también sin corbata

Diciembre 12, 2010

Ningún caballero podrá ser considerado como elegante si no lo es también vistiendo de sport


Hasta hace setenta años cuando el caballero vestía de sport también lo hacía con conjuntos que requerían del uso de corbata. Los señores de entonces vestían al acabar sus obligaciones diarias también trajes de chaqueta pero con diseños más informales. 

Estos trajes de chaqueta, como los trajes Príncipe de Gales o los trajes de Tweed, fueron dejando paso poco a poco a atuendos todavía más informales como aquellos donde si bien todavía se vestía una corbata, ésta se acompaña de una chaqueta y unos pantalones de sport. Hoy cuando un caballero termina su jornada laboral sustituye normalmente a su corbata por un pantalón de sport, una camisa y un jersey, dejando descansar a la corbata hasta el día siguiente. 

Esto explica por qué a los hombres más elegantes de la historia se les recuerda siempre vistiendo de traje. Seguramente, de haber tenido la oportunidad de ver a Cary Grant, a Richard Merkin o al mismísimo Winston Churchill en pantalón y camisa, sin sus impolutos trajes y chaquetas, el concepto que se tendría de ellos no sería tan extraordinario como el que permanece en la memoria del buen vestir masculino. 

Definir a un caballero como elegante se antoja muy difícil si éste no lo es tanto cuando viste con corbata como cuando lo hace de sport. 

Conseguir un look elegante vistiendo de traje es relativamente fácil de seguir las pautas que se han expuesto en el www.extraconfidencial.com desde hace ya casi un año y medio. Escogiendo un traje con un corte cuidado y que tenga en cuenta nuestras particularidades físicas, unos zapatos oscuros y de cordones y una camisa y corbata donde combinen tanto los colores como los diseños, se vestirá de forma más que correcta. 

Sin embargo, no son pocos los caballeros que al desprenderse de su corbata experimentan un cambio radical en su aspecto y aquel señor que hacía escasos minutos ponía sus hormas de cedro a sus cordovan se convierte, de repente, en un autentico desconocido. 

Siempre resulta más fácil vestir elegantemente de traje que hacerlo de sport. Con un mínimo de gusto y atención a unas mínimas pautas a la hora de vestir de traje se puede ser tan elegante como el que más. Por el contrario, para hacer lo propio vistiendo de manera casual es necesario además de tener gusto también tener estilo. 

Desgraciadamente, si bien el vestir de forma elegante está al alcance de todos los caballeros que se interesen por su aspecto y sepan a qué fuentes del conocimiento acudir, para vestir de manera estilosa hay que tener un don especial que no se adquiere ni con libros ni siguiendo pauta alguna. 

Solo aquellos caballeros que cuentan con unas virtudes innatas a la hora de vestir son capaces de una vez colgada la chaqueta de su traje ponerse su ropa de sport y seguir desprendiendo elegancia. 

Si se tiene la oportunidad, resultaría interesante prestar atención y observar cómo personajes públicos como políticos, empresarios, actores, príncipes, etc. cambian su aspecto radicalmente cuando visten de traje o por el contrario lo hacen con pantalón y jersey.

Esto se aprecia más claramente cuando estos caballeros cuentan con asesores de imagen que les indican qué traje, qué camisa y qué corbata hay que escoger cada día pero son ellos mismos los que escogen los conjuntos a vestir en su tiempo libre. 

Hay ocasiones como los viernes en la oficina, una tarde de compras, un paseo en barco o sencillamente una mañana en la playa o en la cola del pan que sirven para reconocer a ese “perfecto caballero” que de forma tan elegante lleva un reloj de bolsillo con su chaqué en una recepción oficial y de manera tan natural y estilosa viste una camisa de lino en su tiempo libre. 

Prestando atención a cómo visten los caballeros con más estilo, experimentando con nuevas combinaciones y dejándose, finalmente, llevar por el instinto de cada uno, se podrá poco a poco ser más estiloso; no obstante, y como se acaba de apuntar, el verdadero estilo o se tiene o no se tiene. 

Ante la avalancha de listas de hombres elegantes con las que prácticamente todos los meses hay que convivir, conviene recordar que la elegancia en el vestir no solo le pertenece en exclusiva a los atuendos que requieren de corbata. 

Un caballero puede ser elegante vistiendo de traje pero luego caer en la mayor vulgaridad al hacerlo de sport. De igual manera puede ocurrir que haya señores que por su ocupación profesional no requieran normalmente de vestir de traje y no por ello dejan automáticamente de poder ser considerados como elegantes. 

Por ello, es importante analizar estas listas de una forma global y no caer en el error de colocar la etiqueta de elegante solo a aquellos caballeros que lo son por contar con un conocido sastre o un buen asesor de imagen. 

Si bien cabe preguntarse cómo de elegante será un determinado caballero cuando se encuentre lejos de las cámaras y fuera del alcance de la mirada de su asesor de imagen, esta duda no nos asaltará sobre aquel otro señor que vistiendo casi siempre de sport lo hace con estilo y con clase. Con seguridad este último caballero en cuanto se ponga una corbata, además de rebosar elegancia, imprimirá su toque de estilo al atuendo colocándolo en un nivel muy superior a aquel que se limita a seguir los dictados de un asesor. 

En definitiva, para considerar a un caballero como una persona elegante hay que tener en cuenta tanto su forma de vestir de manera formal como de manera casual. Solo cuando en ambas facetas se vista correctamente se podrá a calificar a un señor como elegante. 

Por ello, como decía Edna Woolman Chase, editora jefa de la revista Vogue durante los años 1914 a 1952, “Fashion can be bought. Style one must possess” 

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com 

Fotos: Sartorialist