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¡Qué fuerte!

La hipocresía que envuelve al sexo

Junio 30, 2011

Inmersos en plenas fiestas del orgullo gay, Madrid se viste de colores para recibir a los LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) de todo el mundo. Cientos de actos, exactamente 350, para conmemorar una tendencia sexual que ya no se ve rara en absoluto pero que algunos de ellos se empeñan en celebrar para diferenciarse discriminándose así. Aunque más que una fiesta, el día del orgullo gay se ha convertido ya en un negocio; 73 millones de euros genera esta colectivo que ha hecho suyo un barrio lleno de negocios exclusivos para ellos. Todo tipo de servicios de lujo y no tan lujo al alcance de unos pocos. Pero el barrio se resiste y todavía no es de ellos. Hay quienes no se rinden a la toma e intentan aguar la fiesta como sea. Este año no será como siempre y los LGTB, a ciertas horas de la noche, se sentirán extraños, lanzando movimientos corporales al son de nada. Seguro que alguna vez han bailado con unos auriculares y alguien les ha visto. Ridículo, ¿verdad? Pues así serán estas noches de fiesta en Chueca.

Fiestas sin música

Lo que sería bueno saber es si, a partir de ahora, en el resto de fiestas populares de Madrid también se prohibirá la música. ¿Y en el resto de España? Estamos en plena época de fiestas, ferias y verbenas en casi todos los pueblos y ciudades donde no se concibe esto sin música. Puede ser que unos vecinos sean más vecinos que otros. Puede ser que a todos no moleste de igual manera. O puede ser que unos sean más intolerantes que otros. Será eso. Por cierto, siempre que sale un tema musical, me asalta la misma duda…. ¿qué hará la SGAE en este caso? ¿Cómo se las apañará para cobrar por algo que no suena? Alguna triquiñuela se inventarán, nunca dejan de sorprendernos. Como tampoco dejan de hacerlo las noticias relacionadas con el sexo, que al fin y al cabo es de lo que va esto.

La infidelidad como negocio

Ronda por ahí un anuncio para captar infieles. Una empresa con una web en la que sólo se registran personas para practicar la infidelidad. No es nuevo que la infidelidad y el sexo es un gran negocio. Sólo una vez se ha emitido el anuncio y, de más de seis millones que lo vieron, setenta y tres mil españoles se dieron de alta nada más verlo, cosa que no ha ocurrido en ningún otro país donde se ha emitido. Eso sí, la aventura ha durado poco y el anuncio ha sido retirado por varias cadenas y emisoras ante gran alarma e indignación. Ahora resulta que esto no es lo mismo que la gran cantidad de anuncios de prostitución en la prensa escrita de este país que, parece ser, no deben incitar a la infidelidad. Parece ser que este tipo de anuncios en prensa no escandalizan ni ofenden tanto como en la radio o en la televisión.

De hecho, hace unos quince días, se iniciaron unos contactos a nivel político para prohibir estos anuncios o, al menos, limitarlos, en la prensa. Pero genera tanto dinero que no resulta urgente ni necesario eliminar de esas páginas a universitarias jovencitas calientes que ofrecen sus servicios a la vista de adultos y no tan adultos. Así somos los españoles; nos molestan unas fiestas y su música y nos escandalizamos con un anuncio para infieles y luego, los datos sobre infidelidades y la realidad superan la ficción. Cuanta hipocresía.  

Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com