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Otras opiniones

La Fundación Crein

Diciembre 14, 2009

Jueves 10 de diciembre de 2009
Querido diario:

He quedado a tomar un café con mi amiga Sonia y me ha presentado a Libertad, una cualquiera de los dos millones de viudas que viven en nuestro país en paupérrimas condiciones económicas. Me ha impactado su testimonio:

Me levanto cada día alrededor de las siete de la mañana. Mi reloj biológico funciona así, desde que falleció mi marido, yo no he conseguido dormir más de cinco horas. La soledad me arrastra y me acompaña desde ese día. Aquella tarde que él se fue, él se llevó todo el sol que entraba en mi casa.

Al mes de fallecer, bajo la tortura de su ausencia y el eco de la soledad, me encontré con una situación nueva, y muy básica, ya no podía llenar mi carro de la compra. Ir al supermercado me produce una intensa inquietud y desesperación, sé que no puedo pasarme, sé que no puedo comer carne de ternera más que una vez al mes. Me he acostumbrado hacer caldito con las carcasas del pollo, y lo cierto es, que sabe buenísimo, pero debo conseguir tener ración para siete días.

Es complicado, pero en el supermercado, como me conocen de toda la vida, me avisan que van a tirar fruta y verdura y me la dan, lo que ellos entienden como podrido o en malas condiciones, yo lo sé aprovechar. La verdad, tengo suerte de encontrarme con personas que me ayudan.

Con los yogures, sucede lo mismo, me los dan caducados de un día, pero yo los congelo, y cuando quiero uno sólo tengo que sacarlo de mi congelador. Con respecto a la casa, creo que tendré que marcharme. Estoy en mi casa de toda la vida, pago 400 euros de alquiler, pero yo no puedo permitírmelo, mi pensión es eso exactamente.

Por eso, me tengo que ir, los propietarios me han ayudado durante unos meses pero ya no pueden más.

¿Dónde iré?

No quiero que nadie se de cuenta que estoy mal, que no tengo dinero, que estoy sola. Toda mi vida he vivido bien, he llegado a fin de mes con lo que mi marido ganaba. No teníamos grandes lujos, pero éramos de clase media. Gente normal.

Ahora, de repente, me encuentro sola, sin dinero, y sin poder trabajar, ¿quién quiere a una mujer de 65 años como yo?

Sonia, es un alma compasiva. Trabaja en la Fundación Crein, que está presidida por Juan Galiano, un gran empresario que realiza una labor social encomiable. La Fundación Crein se ocupa de conseguir suelo para poder construir viviendas con servicios comunes por las que no se pague más de 100 euros mensuales de alquiler. Dichas viviendas no sólo están destinadas a personas que, como Libertad, han sido desahuciadas de sus casas y de la vida activa, sino a todos aquellos desfavorecidos. La finalidad es que puedan disfrutar de una vida digna.

Testimonios para reflexionar

El testimonio de Libertad me ha dejado desolada pero conocer a Juan Galiano y parte de su equipo ha sido conmovedor. Ayer escuchaba al Dalai Lama en televisión y aseguraba que es imposible ser feliz sin un espíritu generoso. Desde el egoísmo y el egocentrismo no sólo no conseguiremos que la sociedad evolucione sino que tampoco nosotros lo hacemos, matizaba.

Hacen falta empresarios de la envergadura moral de Juan Galiano para entender que desde compromisos éticos es posible llegar muy alto a nivel empresarial y conseguir que otros puedan llegar a tener una vida plena. Son objetivos perfectamente compatibles. Juan Galiano es un triunfador, alguien que no sólo ha conseguido el éxito profesional sino también la excelencia personal. Todos, pero especialmente los más jóvenes, necesitamos referentes tan poderosos como él y por ello os invito a que entreis en su web fundacioncrein.es y conozcáis su maravilloso proyecto.

Funcionarios incompetentes

Mientras unos procuran satisfacer a los más desfavorecidos, otros se ocupan de hacer la vida imposible a estos. Me refiero a personas como el director de la oficina del INEM de Getafe, Jorge Luis Wic Martín, que hacen lo que piensan importándoles un bledo arruinar la vida de familias enteras. Es sólo una opinión.

El citado señor, ignorante en materia jurídica, me espetó personalmente los motivos por los que había denegado la prórroga del subsidio de desempleo a un vecino de Getafe. Me llevé las manos a la cabeza con sus absurdos argumentos: “ He hecho lo que me daba la gana porque entiendo que cuando existe una orden de alejamiento entre cónyuges no existen cargas familiares para el que se va de casa”.

Y así de campante se quedó ante semejante y brutal aseveración. Incluso después de mostrarle el auto judicial en virtud del cual se acordaron imponer medidas civiles de abono de pensión por alimentos, el director del INEM no quedó convencido. Para sentenciar: “Yo hago lo que creo y en este caso ha pasado a revocaciones porque sigo pensando que no son cargas familiares y sin cargas no tienen derecho al subsidio. Recurra usted ante la Dirección Provincial”.

Ignorancia que papgan inocentes

Mientras tanto, mi cliente lleva dos meses sin cobrar el subsidio de desempleo lo que ha obligado que su pequeña hija María tenga que regresar a Polonia para quedar a cargo de su abuela materna ya que su padre no tiene dinero con el que abonar la pensión alimenticia. Todo porque el Sr. director no tiene ni idea en materia jurídica, ni tampoco, según parece, cuenta con un equipo asesor.

Podían pasar muchos meses o incluso años hasta que este contencioso se resuelva.

Menos mal que esta familia podrá pedir ayuda a la Fundación Crein para que les acoja.

Exijo desde aquí y como ciudadana una formación mucho más completa para determinados funcionarios y que se prescinda de todos aquellos que tanto me recuerdan al Sheriff de Coslada.

Teresa Bueyes