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¡Qué fuerte!

La fuerza de la naturaleza… de las cosas

Septiembre 12, 2017
huracan

Los huracanes golpean, a calzón puesto, más fuerte que el brillante protagonismo de Denzel Washington en el biopic del black boxer. Del atlético Huracán, a los huracanes del Atlántico. De los ´sudacanados´ saques de Kevin Anderson en el Open USA, por encima de doscientos quince km/h, a los más de doscientos veinte de ´Irma´, de paseo por el viejo Malecón habanero y remojándose en Varadero.

Ha tocado tierra además de las narices a los moradores de los Cayos: a los pies de la Florida, donde se ha decretado el toque de queda hasta que se vaya, como han hecho muchos residentes poniendo los ´podos´ en polvorosa. Y como las desgracias no enviudan, viene con un acompañante de última hora: el fornido macho ´José´, el destajista obrero que viene contratado por unos días, como temporal, y que pisará sobre los oceánicos pasos de su predecesora cumpliendo fielmente con sus laborales obligaciones.

Estamos en temporada alta de huracanes en el Mar del Descubrimiento, y se ha abierto la veda. Se encuentran de vacaciones por el Caribe a gastos pagados, actuando con un paquete completo de devastación tipo Magaluf, un eólico turismo en prácticas de borrachera y dipsómana destrucción, con muy mala bebida y cargados de mortal metílico comportamiento.

Parece que el aumento de la temperatura en sus salobres aguas favorece su intensidad. Pero el cambio climático no es patrimonio exclusivo del medio ambiente. En Cataluña, la fuerza de la naturaleza… de las cosas ha llevado al Govern ha situarse en el entrópico ojo del huracán secesionista. En medio de la tormenta tropical independentista: el imparable “tsunamiPuigdemont. Hurricane Carles apuesta por jugar con el viento del referéndum a su favor para llegar a ¿buen puerto?: el de la desconexión. Los caballeros Saffir y Simpson confeccionaron una escala para establecer los ventosos daños del uno al cinco. ¿Sabrá qué lugar ocupa el señor President?

La dictadura de los fenómenos atmosféricos y sísmicos democratiza el reparto del desastre. México también ha tenido lo suyo. Un terremoto de  8,1 –medición Richter– en los estados de Oaxaca, Chiapas y, poniendo un poco de picante en la enchilada de su actuación en vivo –con muertos- y en directo, Tabasco, acompañándose en familia con más de ochocientas cariñosas réplicas, su ruinosa forma de parlamentar.

Trump habla del ´enorme poder destructivo´ de Irma, sensiblemente inferior al de otro dictador con pedigree. Kim Jongun ha ´democratizado´ sus logros, y bebe los vientos por los resultados: ´gran victoria´ de su última prueba nuclear en Corea del Norte.

El pajizo mandatario, que no se para en barras ni en sus estrellas, promete, como su sosía de la telefonía móvil –Lowi-, una riada de millones para mitigar el alto coste de las ingentes destrozos: una avalancha de dólares para mitigar los dolores.

Convendría una mención del ciclón Bergoglio, recién viajado por Colombia, a las víctimas: por proximidad geográfica y obligado acercamiento espiritual; si bien, tiene over booking con las inundaciones en Italia.

Paco de Domingo