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Atando cabos

La estupidez de menospreciar la política

Febrero 27, 2011

Me resisto al tópico estúpido de sentenciar que la política no sirve para nada, o para muy poco. Que los políticos son todos iguales, o que son unos corruptos. O que solo participan en política aquellos que no tienen oficio o beneficio en otro sitio. Falso. Absurdo. Argumento hipócrita propio de los que se conforman con analizar una realidad bastante peregrina.
 
No estoy diciendo que a la política y a los políticos no haya que observarlos, criticarlos, exigir de ellos lo máximo, exprimirlos en explicaciones si es necesario. No. A lo que me resisto es a dejarme llevar por una corriente de pensamiento que en realidad son los que nunca piensan lo que representa realmente la política en sus vidas. En la de todos. Política es desde la eficacia a la hora de recoger la basura del portal de tu casa, hasta la exhaustiva elaboración de unos Presupuestos Generales del Estado. Política es desde cuánto pago de impuestos, hasta cuántos centros escolares existen en mi ciudad o en mi barrio. Política es desde cómo solucionar el terrorismo, hasta cuál es la velocidad máxima por la que puedo circular en una autovía. Política es desde cuánto me cuesta un café, hasta si tengo libertad o no para ir a los toros. Política es economía, sanidad, educación, seguridad, libertad, etc…. ¿Y todo esto lo dejamos en manos de aquellos a los que calificamos con total impunidad de corruptos, aprovechados y poco inteligentes?  

Sueldo y grado de preparación

El colmo es cuando de forma vehemente algunos defienden  que los políticos cobran mucho dinero por su trabajo. O que no deben tener determinados requisitos. No es necesario remitirse a los datos oficiales para constatar que los políticos españoles son de los peor pagados de Europa. En nuestro país quienes son ricos o se enriquecen no son precisamente los políticos. ¿O es que acaso, por ejemplo, el Portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, no ganaría más dinero si desempeñara su labor como juez? ¿O en un despacho de abogados de alto standing? ¿O es que Mariano Rajoy no ingresaría casi el doble de emolumentos si en lugar de ser líder de la oposición desempeñara su labor de Registrador de la Propiedad? Y así podríamos poner numerosos ejemplos, no sólo de políticos nacionales, sino de diputados regionales o concejales. 
 
Cuestión distinta es si los políticos que tenemos son los más preparados o más cualificados. En este caso la respuesta y la explicación es sencilla: no tenemos a los políticos más preparados porque las personas más cualificadas no quieren ser políticos. Es una profesión mal pagada y con una reputación nefasta. Este es el problema. Los mejores o se dedican a otra cosa, o se marchan del país.
 
Pero en España es un deporte nacional ser entrenadores de fútbol en la barra de un bar, médicos en la tertulia del trabajo o inquisidores de la clase política en cualquier reunión de amigos. Practicando la estupidez de menospreciar aquello que tanto nos afecta.   

Juan de Dios Colmenero, Jefe de Nacional de Onda Cero