Menú Portada
Otras opiniones

La España de ZP es ya un inmenso asilo de caridad

Septiembre 12, 2010

Mientras todo tipo de rumores se apoderan de los círculos políticos, económicos y mediáticos, el hecho cierto es que la clase media, el pueblo llano, los parias a los que el Presidente Rodríguez Zapatero iba a liberar de sus miserias están en trance de desaparecer.
 
Más de 630.000 familias (dato oficial), viven ya de la caridad pública o de las subvenciones de 400 euros. Sí, sí, aquí, en la España de la modernidad, esa que iba a superar el riqueza a Francia y Alemania. En un millón de hogares españoles no entra ya ningún dinero procedente de las renta de trabajo y el índice de paro alcanza ya en Canarias y Andalucía el 30 por ciento, casi el mismo porcentaje que en Gaza.
 
Frente a esta realidad tangible, que se puede comprobar a diario en la calle, las oficinas bancarias (asustadas ante el índice de morosidad insoportable), en el Metro, en el autobús, etc… se alza la estupidez de los dirigentes políticos que, sentados cómoda y opíparamente en sus mamandurrias más diversas, y la voracidad de la Agencia Tributaria que no perdona ni un céntimo a los modestos contribuyentes mientras ellos siguen dilapidando esos caudales que nos esquilman en su propio beneficio ya sea a través de oropeles varios, coches oficiales, viajes suntuosos sin sentido, comidas a todo troche y sueldos que no se ganan.
 
¡Ay, amigo Zapatero! Para conocer al monaguillo no hay cosa mejor que darle un carguillo. Se te cae el país encima y tú tocando la cítara.

No quieren enterarse

El hecho comprobable es que, tras casi tres años de crisis feroz, la clase dirigente sigue a lo suyo. Anuncia medidas de austeridad que luego no cumple y vive en el mejor de los mundos.
 
Se despedazan por el poder. ¿Por qué? Supone vanidad y, sobre todo, asegurarse su pecunio y el de sus allegados. Ya verán como dentro de escasas fechas se devoran por obtener alcaldías, concejalías, presidencias de diputación, bla, bla, bla
 
Alguna vez lo escribí en este mismo papel digital entre el escándalo de algún pusilánime que se tiene por periodista.
 
Porque a todo esto, la prensa libre que debería ser y resultar la conciencia tocapelotas de una clase dirigente incapaz, grosera y maloliente (éticamente hablando), está a otra cosa, olvidando algo sustancial al oficio: ser contrapoder.
 
En términos generales, los opinadores (mucho más grave es lo de los “informadores”), están ya contaminados de antemano. Saben lo que tienen que defender y les importa una higa la realidad. O eres del PSOE o estás a favor del PP. Punto.
 
¡No es esto! ¡No es esto!
 
Por eso me ha gustado el gesto de Arturo Pérez Reverte (¡para qué coño te metes en esos berenjenales si puedes vivir con lo que escribes!), de mandar a paseo la canonjía de ser comisario en no sé qué Expo de Cádiz.
 Pero, tío, ¿es qué no sabes el país que habitas?
 
Nos dijeron que éramos altos, rubios, guapos, ricos. Eso hace tan sólo unos meses. Y resulta que estamos comprobando que somos bajitos, cejijuntos, barbinegros y más pobres que la gata de mi vecina.
 
¡A ver quién coño nos saca de esta!
 

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es