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Atando cabos

La enésima Cumbre histórica

Junio 27, 2012

De nuevo una Cumbre histórica. De nuevo se nos dice que puede ser una reunión decisiva. De nuevo se plantea la cita de Bruselas como un punto de inflexión en la crisis, en la construcción de Europa, en la presión de los mercados, etc…Pero al final, y espero equivocarme, volveremos a lo mismo. Es decir, nada o casi nada. Una nueva frustración. Un nuevo ataque de los mercados al día siguiente, y lo peor: la constatación de que con esta idea Europa y con estos dirigentes es imposible construir nada.

Comienza haber hartazgo. Ya nadie piensa nada, porque nadie se cree nada. Las decisiones lentas, muy lentas, burocráticas y desconfiadas están haciendo mella en los ciudadanos conscientes en el fondo de que esto de Europa nadie se lo ha tomado en serio nunca. Que cuando España o Italia hablan de “más Europa” no tiene nada que ver con el concepto de “más Europa” que tiene Alemania. Que cuando España, Italia o Francia hablan de unión bancaria, no es la misma unión bancaria de la que habla Alemania. De momento, estamos perdidos.

El clavo ardiendo del Presidente de Francia

La única solución a medio plazo es pensar, curiosamente, que no existe alternativa. Es decir, la situación es tan nefasta que la única solución es pensar que casi hemos tocado fondo y que todo lo que venga será mejorar. No es posible que España se hunda totalmente porque también se hundiría Italia y la siguiente sería Francia. El euro dejaría de existir y simplemente sería recordado como aquel proyecto que se inició en el año 2000 y que sólo duró 12 años. Si caemos, cae todo. Y nada es imposible. Es una de las opciones, pero triunfaría la opción que nadie o muy pocos desean.

Esto puede ocurrir o no a medio plazo. A corto plazo, la opción es conseguir algo. Aunque sólo sea un pequeño paso. Para ello, en el Consejo europeo todo hay que fiarlo en la capacidad de un “Presidente novato“, el Presidente de la República francesa, Françoise Hollande. El único que puede medio torcer la mano de la Canciller en este momento. Pero Hollande no deja de ser un novato, aunque con buena imagen y proyecto, pero nuevo en las complicadas negociaciones de Bruselas. Tiene que ganarle la partida a la veterana y correosa señora Merkel. Y la Canciller juega. Juega con Francia, con España y con Italia. Cede en una cosa, para reservar otra.

Ocurrió en Roma, en la última minicumbre. Los cuatro países con mayor PIB de la UE decidieron que el próximo Consejo europeo aprobará una inyección de capital de 130.000 millones de euros equivalente al 1% del PIB europeo. Un empujón todavía débil, para fomentar el crecimiento, apostar por la inversión y crear empleo. Merkel cedió en esto, pero lo hace para no ceder en otra cosa, como los eurobonos, o que los mecanismos europeos puedan comprar directamente deuda soberana de los países. Merkel juega sus cartas, no sabemos hasta donde podrá estirar sus planteamientos. De momento lo único que podemos hacer en agarrarnos al clavo ardiendo de Hollande, pero esto también es efímero. El siguiente paso sería un plantón en toda regla. Nadie se atreve. Quizá es porque en el fondo nadie se cree realmente lo de los “Estados Unidos de Europa“. La única solución a largo plazo.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio