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Atando cabos

La economía del Dr. House

Mayo 2, 2012

En ocasiones da la sensación que la marcha de la economías europeas y española son como los diagnósticos del Dr. House. Arriesgados, dudosos, en ocasiones peligrosos, pero casi siempre acertados. El paciente esta en el lecho de muerte. Tratamiento urgente. Prueba-error. Nuevo tratamiento-nuevo error. Tratamiento definitivo-acierto pleno. Esto último es el desenlace positivo gracias a las manos y el cerebro de un genio. La pregunta es: ¿tenemos en Europa al Dr. House? De momento no hay respuesta, porque no hemos llegado a la etapa final. El éxito o el fracaso; la vida o la muerte del paciente, la conoceremos en breve, aunque tampoco sepamos cuanto de breve es ese plazo.

Las etapas difíciles se llevan mejor cuando uno sabe el tiempo máximo que duran, o cuando uno tiene la seguridad de que las medidas que se toman darán, sin duda, un resultado concreto. De esto último está completamente convencido el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. Aprieta los dientes, cruza los dedos, pero sobre todo toma medidas y recortes que considera los más acertados para este momento. Y se lo repite Rajoy a sus ministros: “estamos aquí para tomar medidas difíciles porque la situación es extrema. La vida es así de dura, y esta es la etapa que nos ha tocado vivir“. Estas palabras, según desveló el propio Rajoy en una conversación informal con periodistas, son las que les repite de forma permanente el presidente del Gobierno a sus ministros. Eso sí, tiene el Gobierno la plena confianza en su propia hoja de ruta. El próximo año comenzaremos, aunque ligeramente, a crecer económicamente. Y partir de 2014 crearemos empleo. Se anticipa Rajoy al resultado del Dr. House, pero de momento habla sólo por intuición.

Las políticas expansivas de gasto ya fracasaron en Europa en 2009

La tremenda dificultad que tiene esta etapa en la que nos encontramos es que no tiene fecha de expiración ni es seguro que el tratamiento dé el resultado que se busca. Cuidado, tampoco es seguro que un tratamiento distinto -el regreso a los estímulos económicos o planes E, o inyecciones de gasto público- produjera la salvación. No cabe olvidar tampoco que ese fue el tratamiento que aplicó Europa en la recesión de 2009, presupuestos expansivos, inversiones de capital público, y produjo un desfase entre ingresos y gastos que desembocó en la crisis del euro. Que desembocó en la situación en la que ahora nos encontramos.

Las circunstancias son, en buena medida, inéditas, y estamos, los países europeos en esa primera fase del Dr. House, una especie de prueba-error, prueba-error, probando tratamientos y corrigiéndolos sobre la marcha. El tiempo nos dirá si la terapia es la correcta: si es que, siendo la correcta, necesita aún más tiempo para que la curación se produzca, o si es errónea y urge cambiarla. En cuyo caso el problema que tenemos es que Europa no permite, a día de hoy, otro tratamiento.

Porque aunque digan que Europa ya es un clamor contra la austeridad fanática de la señora Merkel, esto no es cierto. Esta misma semana la canciller Angela Merkel proclamó que el ajuste es simplemente innegociable y no consta que nadie, ningún gobierno europeo, la haya mandado replicado. Nadie dice nada quizá es porque el fondo todos saben que las políticas que disparen el déficit son nefastas en este momento. No gastar mucho más de lo que se ingresa. Si desde luego existe una rebelión contra Merkel, nadie abre el pico. Solo esperamos todos que Merkel sea el Dr. House.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio