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Mensaje en una botella

La Duquesa hace de su Alba un sayo

Octubre 6, 2011

Cayetana saca 25 años a Alfonso y saca los colores a media España. Un sondeo de Sigma Dos para El Mundo concluye que el 60,8 por ciento de los encuestados opina que el funcionario se ha casado por el interés. Un 49,5 por ciento se habría puesto a la boda si formara parte de la familia de la novia. La duquesa ha respondido arrancándose por sevillanas a la salida de la ceremonia, entre el griterío de una muchedumbre de aduladores y las atenciones del flamante marido que seguía de cerca la coreografía por si tenía que prestar primeros auxilios.

Esa mitad de españoles que afea la conducta de la duquesa de Alba está formada por quienes nunca se casarían con varón o mujer de quien le separaran 25 años. Qué vergüenza. Qué lástima. Qué dolor. Qué ofensa. Una octogenaria ha consentido contraer matrimonio con un sexagenario que bien podría ser su hijo. ¿Puede haber mayor afrenta?

Perfectamente compatible

Esa media España ofendida por la boda nunca se prestaría a beneficiarse de una anciana, que no es lo mismo que beneficiarse a una anciana (aunque es perfectamente compatible). Los ofendidos pertenecen a esa clase de personas que nunca sacarían el dinero a sus padres y que jamás los dejarían abandonados a su suerte. Las residencias de la tercera edad están llenas de los padres de los demás.

La media España honorable, limpia y pura no acepta que un hombre y una mujer firmen un contrato matrimonial sin que haya por medio pasión, deseo o enamoramiento. Porque el matrimonio legal, al que conceden validez las firmas de los contrayentes, es un contrato. Ni más ni menos. Y ese contrato no obliga a estar enamorado hasta las trancas. Quienes no comprenden esta boda han contraído matrimonio porque sentían pasión, deseo o enamoramiento. Por eso no lo entienden.

La extraña pareja

La Duquesa retira a un funcionario y media España retira su simpatía a Cayetana porque considera que se trata de un acto indecente. Los que forman esa media España nunca vivirían de las rentas de su cónyuge ni permitirían que a éste que le pagara sus caprichos. Es mucho más hermoso levantarse al amanecer para ir a echar horas a cambio de un sueldo exiguo.

Esa media España que se rasga las vestiduras está destrozada porque la boda de la duquesa y el funcionario es un escarnio nacional. ¿Sabrá esa España ofendida que los novios se hacen un sombrero, por no decir un corte de mangas, con su opinión? Hay pocas dudas de que la extraña pareja pasa olímpicamente de todo. No hay ninguna duda de que la Duquesa hace de su Alba un sayo.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

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