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Los puntos cardinales

La Diplomacia norteamericana espera al veterano John Kerry

Enero 1, 2013

Dentro de veinte días, Barack Obama iniciará su segundo y último mandato. Este cuatrienio arranca marcado por las medidas tributarias que eviten un precipicio fiscal, toda vez que la oposición republicana en la Cámara de Representantes tiene una consideración muy distinta de en qué nivel de retribuciones se debe situar el listón de los impuestos. Pero esos cuatro años, como suele ser tradicional tras una reelección, van a estar también muy centrados en la gran política internacional, a cuyo frente la Administración demócrata tiene un equipo casi bicéfalo porque sitúa al vicepresidente, Joe Biden, y a la persona que dirige oficialmente la Diplomacia al frente del Departamento de Estado. Hillary Clinton se retira con sólo una mancha al final de estos cuatro años trufados de éxitos en la gestión de las relaciones con el resto del mundo. La crisis originada tras el asalto al Consulado en Bengazi en el que murió el embajador norteamericano y la ocultación de datos ensombrecen la carrera de Clinton, por otra parte muy brillante, al tiempo que le han costado cualquier posibilidad de sucederla a la embajadora ante la ONU, Susan Rice, la más firme candidata.

Con un buen equipo reserva

La ventaja con la que cuenta Obama para un cargo tan sobresaliente de entre todos los del Gabinete es que hay banquillo en las filas demócratas. Así que el hombre que se hará cargo de la representación de América ante el planeta es el veterano John Kerry, que atesora casi treinta años de experiencia como senador por el estado de Massachussets y en cuyo pecho figuran condecoraciones por las misiones que realizó en Vietnam.

Kerry es hijo de funcionario del Departamento de Estado y, al analizar su trayectoria, da la sensación de que toda su vida estuviese orientada a la acción exterior. Aunque es a partir de ahora cuando asumirá la máxima responsabilidad, a lo largo del mandato de Obama ha venido desempeñando cometidos de muy diversa índole, manejando dossiers como los Irán, Siria, Pakistán, así como elaborando análisis sobre las consecuencias de los derrocamientos de Muammar El Gadaffi o Hosni Mubarak.

Desde 2009 ha desempeñado la Presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, un observatorio privilegiado y un centro de influencia decisivo en las prioridades de la Diplomacia de Washington. Hasta ahora, para Barack Obama las disecciones de Kerry en asuntos de política internacional han sido tenidas muy en cuenta.

En el recuerdo queda su derrota electoral en 2004 frente a George W. Bush, tras la cual decidió apartarse a un segundo plano. En aquella contienda, el candidato Kerry presentó en la Convención Demócrata de Boston a un hasta entonces desconocido joven afroamericano, un magnífico orador que se convertiría en la gran estrella del cónclave. Ahora, casi nueve años más tarde, será el veterano senador quien se ponga a las órdenes de aquel hombre dotado de un formidable magnetismo en cuyo despacho se adoptan decisiones de trascendencia mundial y que prefiere que en el ámbito político las relaciones se ponderen únicamente en términos de eficacia, al margen de amistades personales. Un ejemplo, en fin, del que se debería extraer alguna lección.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.