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A renglón seguido

La diligencia… de “Pepe” Wayne

Junio 30, 2013

Se acaba de celebrar una reunión del órgano de representación de la gran empresa en España que atiende bajo el acrónimo de CEOE, en la que se ha acordado, entre otras cosas, la puesta en marcha de un código ético y de buenas prácticas empresariales. ¿Pues qué estarían haciendo hasta ahora?

Entre la cúpula de su Junta directiva se encuentra la figura de un desconocido –hasta ahora-, que ha querido disfrutar de su minuto de gloria, y que gracias, para su desgracia, a los medios de comunicación ha dado para más tiempo, y dará para rato.

El nombre de egregio caballero es, y será hasta su extinción, José de la Cavada, quien, pudiendo haberse ahorrado opinión, ha dado la cagada por respuesta. Las controvertidas declaraciones vertidas, pero nada divertidas, por el Director de Relaciones Laborales del citado organismo empresarial, giraban en torno al permiso otorgado por Ley, y recogido en el Estatuto de los Trabajadores, en caso de fallecimiento de un ser querido u odiado –nunca se sabe- en primer grado parental.

El empresario en cuestión considera, que hasta cuatro días de licencia laboral es “mucho tiempo”, dado que los desplazamientos, en la actualidad, no se efectúan “en diligencia”; justo la misma que ellos emplean con la flexibilización en el despido, bajada de la masa salarial, profusión de los ERE, disminución de indemnizaciones por despido, etc.; eso sí, dentro del más estricto marco legal.

Confundir la velocidad con el tocino

La norma suprema que recoge los derechos y obligaciones laborales no data de la época de John Ford (Wayne) –“La Diligencia” (1939)-, tiempos –Guerra Civil- en los que, con toda probabilidad, no existiría tanta generosidad para los acontecimientos luctuosos colaterales.

No obstante, recomendaría encarecidamente al pésimo ocurrente directivo el visionado del  largometraje “Imitación a la Vida” en el que el tiempo para la cohorte fúnebre, y  no digamos para el finado,  pasa a un segundo plano; eso si le quedan entrañas y algún resquicio de buen criterio y respeto por los fallecidos y allegados.

El Sr. –por llamarle algo decente- de la Cavada no nos ha contado el contenido de los estatutos de la institución a la que pertenece, y en los que debe de figurar en un apartado, pero muy apartado, la posibilidad de subvencionar el desplazamiento por falta de medios, pero de los económicos, en el medio más rápido de transporte; no importa si es en avión privado, aerotaxi o escoltado a bordo de un coche de alta gama a gran velocidad; multas incluidas. ¡Vamos, como cualquier español de a pie!

Creo que “Pepe”, digo D. José, confunde literalmente la velocidad de la irreflexión en sus declaraciones con el tocino de sus reprobables contenidos. ¿No es lícito y moral agotar la estancia junto a un ser querido apurando las 96 horas de la manzana de la auto discordia de aquél?

Espero que la Junta Directiva de la CEOE no tarde más de cuatro días en situar a este sujeto pasivo en el lugar que le corresponde.

Paco de Domingo