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Otras opiniones

La desvergüenza de las hijas de Zapatero

Septiembre 30, 2009

La que se ha liado con las fotografías de las hijas de Zapatero no tiene parangón. Lo que resulta sorprendente es que las dos Españas estén divididas según el color político que las diferencia, sobre todo cuando en numerosas ocasiones los miembros de uno y otro bando han criticado sangrantemente los incontables incumplimientos de protocolo de una Letizia Ortiz que estos días vive una especie de crisis existencial. A ella sí se le puede criticar por calzar sandalias de precios inalcanzables y diseños poco ortodoxos, o por interrumpir al Príncipe cuando se dirigía a los medios de comunicación. Es una clara injusticia para esa Princesa que nunca será de mi agrado. Si lo suyo es un acto de chulería algo chabacano, lo de Zapatero y las góticas fue toda una provocación. Nunca negaré que puede ser un avance para la sociedad que unas menores, hijas de nuestro presidente, vistan con esos estridentes ropajes que sirven como seña de personalidad, pero es necesario y obligatorio mantener un mínimo de elegancia y sobriedad para actos tan rimbombantes como una quedada con el presidente Obama y su mujer. Con esto de que los españoles debemos ser modernos y cutres para estar a la altura de nuestros vecinos europeos, hay quien se pone el mundo por montera, aunque con ello se cause un profundo cisma en la opinión pública. Para algunos la imagen de la discordia es un síntoma de modernidad cuando en realidad las niñas retratadas han sido el hazmerreir de toda una nación. Y no porque los góticos sean menos elegantes a la hora de vestir, sino porque en ocasiones señaladas hay que ceñirse al protocolo. Lo que no entiendo, además, es que el Defensor del Menor no haya actuado en contra de Rodríguez Zapatero y Sonsoles Villanueva (en las fotos de la discordia vestida de un negro azabache asustador) por utilizar a sus raras niñas para captar la atención mediática. Supongo que al Presidente, en el fondo, le habrá gustado que se haya desviado la atención pública y que, durante días, no se hablara de la crisis económica, los parados y la gripe porcina. Va a resultar que, al final, Zapatero es un experto en marketing publicitario.
 

Saúl Ortiz es periodista y novelista