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Atando cabos

La derrota del “Zapatero dos”

Febrero 5, 2012

Se apagaron las luces del 38 Congreso Federal del PSOE, pero siguen encendidas las luces de la discordia. Las heridas abiertas  tardarán mucho en cicatrizar, si es que lo hacen. El Congreso se cerró con un partido mas dividido que nunca. Los llamamientos a la unidad eran pura retórica y algunas rencillas no podrán superarse. Carmen Chacón se presentó como la “salvadora” de una partido derrotado, como la encarnación del cambio, hablando de futuro pero sin renunciar al pasado, pero su discurso sobreactuado y elevado de tono fue más propio de un mitin electoral de campaña que de un Congreso federal de su partido. Resultó ser el discurso perdedor y las expectativas, difundidas por los propios allegados a Chacón, resultaron ser exageradas. Chacón se presentaba como  Zapatero dos“, pero el partido le dijo que no quería más Zapateros. Que no era el momento de la “política fashion”. Chacón quiso emular aquel discurso del ex-presidente del gobierno  en el 35 Congreso cuando dijo aquello de: “compañeros y compañeras, no estamos tan mal”. Pero el partido le dijo a Chacón que “no estaban para más experimentos”.

Pero lo más llamativo y novedoso de este cónclave socialista es el post-congreso. No tendrá el flamante secretario general,  Alfredo Pérez Rubalcaba, la misma suerte que tuvo Rodriguez Zapatero en el aquel Congreso donde fue elegido. Allí era el tercero o cuarto en discordia. La batalla se libró en otro campo y ganó el que iba por libre. Por eso luego todos apoyaron al nuevo secretario general. Aquel joven, casi desconocido que ganó el Congreso contra todo pronóstico por nueve votos. Era inofensivo.

Chacón le espetó a Rubalcaba: “Quiero mi 48%”

Pero ahora todo es distinto. No había cuatro candidatos, y sobre todo, no se había producido una campaña de  juego sucio como la librada por Chacón y Rubalcaba. Por eso al terminar el Congreso los partidarios de Chacón no cerraron la boca. Era palpable y evidente la división. Los delegados de Madrid estaban seguros de que la batalla librada por la Ejecutiva federal se trasladaría ahora a las Ejecutivas regionales. Un lacónico Tomás Gómez decía a propósito de los nombres que formaban la nueva dirección del partido: “este el concepto de integración de Alfredo Pérez Rubalcaba“. Para el todavía líder socialista madrileño en la nueva Ejecutiva se ha integrado Rubalcaba “a si mismo”.

Horas antes, la propia Carmen Chacón había rechazado formar parte de la Ejecutiva de Rubalcaba y le había dicho al nuevo secretario general que quería “su 48%”, quería en la dirección del partido un porcentaje similar o parecido al obtenido en su elección como secretaria general. Rubalcaba le respondió recordándole quien había ganado la votación. Asunto terminado. El cuartel general de Ferraz a imagen y semejanza del nuevo líder. 

Todas las secretarías de la ejecutiva, excepto una, están encabezadas por rubalcabistas de pata negra cien por cien. La jugada de Griñan no es natural. El candidato a presidir la Junta de Andalucía ocupará la presidencia del partido. Era el candidato de Chacón para este puesto, pero Rubalcaba no ha querido que corra con el dorsal de perdedor hacia las elecciones andaluzas del 25 de marzo. Por eso le ha colocado en este escaparate, el mismo en el que le hubiera instalado Chacón de haber sido la ganadora. Felipe González no ha aceptado al final la oferta que le trasladó Rubalcaba para ser presidente del partido. Ha puesto como excusa que ya le dijo que no en el año 2000 a Zapatero y que hubiera estado muy mal visto hacer discriminaciones en este clima tan aparente de unidad que se quiere crear en la nueva etapa que se abre para el PSOE.

Sólo hay un problema en la elección de Griñan y quizá también en la decisión de incluir en la Ejecutiva al Lendakari, Patxi López. Si el PSOE pierde las elecciones tanto en Andalucía como el próximo año en el País Vasco, la reciente Ejecutiva se cargará de ex-perdedores.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio