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Otras opiniones

La correa que une Caracas con Agag

Noviembre 15, 2009

Se lo tengo dicho a mi director: duro y a la cabeza. Con información, off course. El joven y acaudalado Alejandro Tarik Agag Longo, más conocido como el “yernísimo”, se empeña en hacer el ridículo y a sus pocos años es comidilla habitual entre los chicos de la prensa, los del bar y entre jueces.¡Vaya carrerón!
 
Por ejemplo, estos días se ha filtrado a la prensa que, en efecto, en el año 2000 el mismísimo José María Aznar López, prepotente presidente del Gobierno de España, ordenó a Pedro Arriola, Paco García Diego, Alejandro Agag y ,¡ohhhh!, Francisco Correa que navegaran hasta Venezuela para parar los pies al inquietante coronel Hugo Chávez apoyando a una ex miss caribeña y colocarle en la presidencia de la República.
 
Lo mollar de esta información, y otras que aparecerán en breve, es que Gürtel estaba en el corazón mismo del aznarismo en el que participaba Alejandro Tarik Agag Longo, el demandador sin causa mayor del reino.

Lo esencial

Un día aparece en la contabilidad B de Gürtel, otro día Correa declara que fue el jovenzuelo oriundo argelino el que metió a los jefes de la trama en el Palacio de la Moncloa y en Génova 13 y otros que ofreció trabajo en una empresa de trasiego de dinero en Londres a Jacobo Gordon, otro presunto corrupto. Aquí todos son presuntos. Hay que pensar al pueblo llano qué es lo que verdaderamente piensa de estos sujetillos.
 
Agag, aunque tus gafitas chirrían, estás en el centro de la trama y no si es verdad o no, como se comenta, que incluso cobras comisiones del gran arquitecto Norman Foster (yo no lo sé), pero al final te voy a tener la consideración de “genio”, aunque te hayas codeado con gente tan obscena como Briatore, Berlusconi, Correa, Blanco Balín, El Bigotes y María de los Dolores.
 

Lo de “cara de culo”

Mira, jovencito acaudalado, tienes que estar un año sabático sin cobrar comisiones ni hacer negocios. Tienes que aprender la lengua castellana, cuanto más antigua mejor. Porque aunque eres oriundo del Magreb el castellano es algo decisivo, importante, cabal.
 
Y para mí, que sólo tengo la palabra para ganarme la vida malamente, las palabras tienen un significado. Te voy a dar una lección gratis que es lo que te gusta al parecer.
 
En la vieja Castilla, allá ahora 5 siglos los labriegos acuñaron una frase para denominar a los tipos hábiles para las cosas del dinero, como tú: “Ese es un cara de culo…”, decían. Observa, jovenzuelo, no decían ni dicen “caraculo” que es cosa bien distinta. Decían “cara de culo”. ¿Qué querían expresar? Pues sencillamente que el sujeto en cuestión tenía mucha inteligencia y mucho tesón en las cosas del dinero…Tanto como un culo. ¿Vas cogiéndolo aprendiz de bachiller?
 
Ni había entonces desdoro, ni lo hay ahora.
 
Comprendo tu nerviosismo y el de los tuyos pero no fui yo el que metió a Correa en Moncloa. Yo sólo quise apreciar con bonhomía tu enorme capacidad para la pasta.
 

Graciano Palomo es periodista y analista político