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Otras opiniones

La Comisión de Quejas de la FAPE apoya al poderoso Maurizio Carlotti: tres magistrados, no

Julio 23, 2014

Éste es el sexto artículo que escribo sobre la Comisión de Quejas de la FAPE (Federación de Asociaciones de la Prensa de España). Y escribiré cuantos sean necesarios. Próximamente, voy a presentar una Ponencia en un Congreso Internacional para dar a conocer las actuaciones de esta Comisión.

Hace unos días accedí a esta noticia: “La Audiencia Provincial rechaza una demanda de Maurizio Carlotti contra Extraconfidencial.com”. Lo que me llamó la atención fue el subtítulo: “Por supuestamente atentar contra el honor del Vicepresidente de Atresmedia y contar con el apoyo insólito de la FAPE”. La información del Extraconfidencial.com contenía un duro ataque: “Un derecho a la libertad de expresión y de información que, en este caso concreto, no pareció compartir la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (FAPE), llegando a emitir un dictamen, a través de su comité ¿deontológico?, extrayendo de su contexto las frases publicadas para hacer un artículo diferente al publicado. ¿Error consciente o inconsciente? ¿O es que existía interés previo del entonces responsable de la FAPE que firma el dictamen en sustentar una condena a futuro para este medio de comunicación?”

Pedí a una amiga que me consiguiese el dictamen de la Comisión de Quejas favorable a Maurizio Carlotti. Ella me lo facilitó tras encontrarlo entre los dictámenes de esa Comisión que figuran en la Web.

La “mente cerrada del redactor de un dictamen de la Comisión de Quejas

Después de estudiar ese dictamen de la Comisión de Quejas, compruebo que las cuatro primeras páginas están dedicadas a recoger los hechos denunciados y las alegaciones del denunciado. Desde luego, estaría muy bien que todos los dictámenes recogiesen los hechos como esas páginas. No puedo garantizar que eso haya ocurrido en todos los casos. Ni mucho menos. Desde luego, María Dolores Masana Argüelles no habría conseguido esa calidad de reproducción, a juzgar por lo que hizo como ponente de otro dictamen.

Ahora bien, en la última parte de la pág. 4 y en toda la 5, es cuando vemos actuando a alguien anónimo, como es la costumbre de esa Comisión. Pues bien, en esas 48 líneas, es decir, en los Razonamientos de la Ponencia, compruebo que quien las haya redactado:

– ha evadido o suprimido los razonamientos del denunciado; sólo ha presentado en esas líneas un aspecto de la controversia;

– ha agrandado la importancia de un detalle, como es la fecha de una copa de Navidad; es decir, ignora que una de las tácticas que siempre han preferido los intoxicadores- que actúan sobre las fuentes- y desinformadores – que actúan sobre los mensajes- ha sido suministrar información verdadera aunque introduciendo un detalle falso, para minar la credibilidad de la fuente; no estoy diciendo que la fuente del denunciado le intoxicase; sí afirmo que ésa es una táctica que quien redactase el dictamen tendría que haber conocido. Y podría poner ejemplos muy dramáticos de la historia de la propaganda, pero prefiero que los miembros de la Comisión se esfuercen por encontrarlos.

– ha argumentado unidireccionalmente, resaltando únicamente lo que beneficia a una parte;

– además, presenta un debate falso, pues parece que en las cuatro primeras páginas recoge los argumentos de ambas partes de una controversia pero, al reservarse la última palabra, presenta muy poderosamente el razonamiento de una parte; «En definitiva el autor del artículo se ha inventado el momento de su noticia ubicándolo en un encuentro de la empresa con periodistas que aún no se había celebrado y que había de celebrarse al día siguiente». No, lo que probablemente ocurrió es que el denunciado obtuvo una información muy buena de una fuente que se equivocó en la fecha. Lo importante es la información de fondo.

– además, pregunta inductoramente: “Si los hechos no ocurrieron -la copa de Navidad- ¿cómo pueden haber tenido lugar los comentarios que dice recoger en ese acto sobre el señor Carlotti y su empresa?” Pues claro: equivocarse en una fecha no invalida la información tan importante que el denunciado ofrece.

– deforma la realidad: Dice que el denunciado recogió esos comentarios en el acto de la copa de Navidad. El denunciado no dice que él estuviera presente en ese acto. Todo esto pasa porque el/la redactor/a del dictamen ignora la distinción filosófica entre causa y ocasión. Pues nada, a estudiar.

– no se complica la vida. Toma el Código Deontológico y lo interpreta con lo que Milton Rokeach denominaba “mente cerrada”. Recomiendo que los miembros de la Comisión de Quejas se lean The Open and Closed Mind. Y más libros. Así no aceptarían un dictamen de tan poca calidad. He sentido mucha vergüenza ajena leyendo esas 48 líneas. Pero mucha.

– Finalmente, pone la guinda a un dictamen de una calidad que, como dirían los andaluces, “es un poquito pésima”: “Asimismo esta Comisión rechaza, al tiempo que deplora, la odiosa insinuación que realiza el Sr. Fernández del Amo, de posible “nexo de unión” de los integrantes de la Comisión con el denunciante Sr. Carlotti

Creo que sobra ese rasgado de vestiduras. Un miembro de la Comisión, D. Fernando González Urbaneja, estuvo en Antena 3 en 1992 y en 2002. No pasa nada por reconocerlo. Lo único que debió hacer fue abstenerse en este caso. Lo contrario que D. José Luis Martínez Albertos, quien presuntamente no se abstuvo en otro caso, a pesar de que el denunciado le recusó. A favor de D. Fernando está que varias veces ha reconocido las cosas como han sido, incluso cuando sus declaraciones podrían perjudicarle. Al revés, le han ganado simpatías. Entonces, ¿por qué la Comisión habla de “odiosa insinuación”?. ¿En qué campana neumática piensan que viven los miembros de esa Comisión? 

Tres magistrados dejan a la Comisión de Quejas en el lugar que le corresponde


Antes he señalado las que me parecían acciones reprochables que encerraban las 48 líneas. La sentencia de tres jueces, de la Sección Undécima de la Audiencia Provincial de Madrid, es una muestra de cómo entender, con «menta abierta», la libertad de expresión. Los señores magistrados D. Antonio García Paredes, D. Agustín Gómez Salcedo y Dña. Beatriz Patiño Alves, hicieron constar por escrito el 10 de Junio de 2013 los siguientes puntos:

Todas esas expresiones, examinadas a la luz de los criterios jurisprudenciales, se puede considerar que responden al ejercicio de las libertades de información y de expresión dentro de un contexto de confrontación entre distintos medios de información, pero que no llegan a alcanzar la consideración de insultos o ultrajes que pudieran dar lugar a la prevalencia del derecho al honor individual sobre el ejercicio de aquellas libertades. Se informa sobre la evolución económica de una empresa de comunicación y sobre la incidencia de la gestión de uno de sus directivos sobre esa evolución, que se considera negativa.”

Y no es reparo suficiente al requisito de la veracidad la referencia, errónea o inexacta a la copa de navidad en que se hicieron comentarios desfavorables para el demandante. Ya que lo importante, no es la veracidad de un dato aislado o separado,   sino la referencia valorativa a un contexto empresarial cierto, por más que -a juicio de otros- pudiera ser discutible”.

Estos tres magistrados demuestran que saber ejercer la epiqueya que, según la define D. Julio Casares en su Diccionario ideológico de la Lengua Española, es la interpretación moderada y prudente de la ley, según las circunstancias de tiempo, lugar y persona.

También se apartan de una concepción hamletiana sobre la mancha o defecto:

Así suele acontecer a los individuos que tienen algún vicioso estigma natural, ya sea por nacimiento, en lo que no son culpables, pues la Naturaleza les impide escoger su origen, ya a causa del predominio de algún instinto que echa por tierra los parapetos y valladares de la razón, o bien por un hábito que recarga de levadura el molde de las buenas costumbres, que estas personas, digo, llevando el sello de un solo defecto, ya sea debido a la librea de la Naturaleza, o a la rueda de la Fortuna, todas sus virtudes, aunque sean tan puras como la gracia de Dios y tan infinitas como pueda caber en el hombre, se verán menoscabadas en el común sentir por aquella falta particular»Hamlet, Príncipe de Dinamarca, Acto Primero, Escena IV.

Dijo Eric Berne que lo que iba bien en Literatura, podría ser fatal para la vida. Hamlet. Ocasiona la muerte de Ofelia, con los ataques que le dirige. Muchas personas rechazan su célebre frase: “Fragilidad, tienes nombre de mujer”. ¿No hubiera sido mucho mejor que se hubiera casado con Ofelia y haber sido feliz? Ah, pero entonces no tendríamos la tragedia de Hamlet.

Por el contrario, quien redactó la sentencia de la Comisión parecía imbuido de una creencia exagerada en el pecado original. O en la célebre frase latina «Bonum, ex integra causa; malum, ex quocumque defecto”.

Un autor, que firma con el seudónimo Ybris, compuso esta poesía:

No hay nada más injusto

que ese flagrante y atroz desequilibrio

entre lo malo, que lo es por poco,

y lo bueno, que exige

que todo lo que abarca sea bueno.

Una sola manzana trajo la muerte al mundo

según ese designio irrevocable

que la deidad imaginada impuso

desde su indiscutible perfección.

Nos basta un solo caso de desastre

en un vuelo de avión

para cubrir de miedo cualquier vuelo

mientras que la seguridad exige

que nunca haya un error en lo perfecto.

Lo bueno, total para que sea bueno;

para lo malo basta lo parcial.

Pero yo, incrédulo convicto y terco,

me solazo aplicando ese principio

a cualquier poderoso que delinca,

aunque sea una vez únicamente,

mientras que justifico al débil

capaz de redimir toda una vida

con un acto de amor perfecto y puro.

Y así prefiero formular mi adagio:

lo bueno es bueno, aunque sea parcial;

lo malo sólo afecta a lo contaminado.

Concluyo con un consejo a Maurizio Carlotti

Envié esta columna a  Extraconfidencial.com, y añadía lo siguiente: “Lo más irónico de todo este proceso es que Maurizio Carlotti no utilizó el dictamen de la Comisión de Quejas. Lo cual le honra. Sobre todo, porque debió de darse cuenta de que, si perdía el juicio aportando el dictamen, quedaría en una posición muy desairada. Como si hubiera jugado con dos barajas”.

Es decir, yo no me había informado lo suficiente, pues me había atenido a la Sentencia de los tres Magistrados. Entonces, en el Extraconfidencial, me hacen ver que sí había utilizado el dictamen de la Comisión de Quejas de la FAPE. En concreto, y resumo, me comunican lo siguiente: “Es importante que quede claro que ese dictamen de la FAPE  fue utilizado por Carlotti en su demanda inicial como sustento de su pretensión.  Y también ha sido utilizado en el recurso de casación que ha presentado al Tribunal Supremo contra la sentencia de la AP, llegando a escribir en su recurso  “es por ello que la FAPE, la propia federación de la prensa, critica la noticia y ampara a mi cliente ante tanto desafuero”.

Usted, D. Maurizio, puede hacer lo que quiera, incuso seguir el consejo de su abogado. Sólo me permito decirle que está usted jugándose su prestigio. Es usted veneciano. Pues busque muy poco y encontrará ejemplos históricos de venecianos que supieron manejar situaciones mucho más complicadas que la de usted con una maestría de la que usted no da muestras. ¿Cómo puede jugarse a la carta del Tribunal Supremo su imagen como adversario de la libertad de expresión? Desconozco los textos de la demanda inicial y del recurso de casación, pero me parece que está usted concediendo demasiada importancia a la Comisión de Quejas. Usted, o su abogado, hablan de la FAPE, en general. Y la FAPE, hace poco, ha sacado un comunicado en el que viene afirma que la Comisión de Quejas tiene facultad para actuar de forma independiente.

Le voy a decir lo que pienso yo y mucha más gente. La Comisión de Quejas ha de poner su reloj doctrinal al día. Tal como está funcionando, no va a parte alguna. Se encuentra a la cola de Europa en la defensa de las garantías de los periodistas, pues no reconoce el derecho al recurso. Por tanto, habrá que iniciar otra petición en Change,org. para que lo reconozca. El verano pasado firmaron 2.500 persona en pleno mes de Agosto. La próxima vez, que sean miles.

Los periodistas no deben admitir que alguien se valga de un dictamen favorable de esa Comisión para jugar con ventaja en un juicio. Ya Parménides de Elea hablaba de las dos vías de indagación: La del ser y la del no-ser. Entonces, ¿por qué la Comisión no vuelve a Parménides para aprender lo elemental?. No pueden dar por bueno el proceder de quien repica y, además, quiere estar en la procesión.

D. Maurizio, retire usted el recurso de casación. Los periodistas pueden olvidarse de los recortes de personal que usted introdujo en Tele5 y en Antena3. Lo que ya no van a olvidar es que usted perdió un juicio contra la libertad de expresión de un periodista. Y tanto si gana el juicio como si lo pierde, el asunto irá a Europa. En serio, D. Maurizio, si usted gana el juicio con el dictamen de la Comisión de Quejas de la FAPE, puede usted convertirse en el mejor argumento viviente a favor de la existencia de la suerte.

 
Felicísimo Valbuena