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El mayordomo

La Chaqueta de Fumar

Octubre 23, 2011

Vestida hoy solo por los caballeros más exquisitos aporta una elegancia a quien la viste como pocas otras prendas pueden hacer


La smoking jacket o chaqueta de fumar es una de las prendas del armario del caballero que imprimen una clase y una distinción como pocas otras pueden hacer. Parecida a la chaqueta del esmoquin pero más jovial y de uso informal cada vez resulta más popular entre los caballeros que disfrutan del placer de invitar. 

Su Historia 

Durante los años de Eduardo VII, Príncipe de Gales e hijo de la Reina Victoria de Inglaterra, las casas de la alta burguesía inglesa contaban con habitaciones de reuniones separadas para las damas y para los caballeros. Esto permitía a los señores retirarse a una de estas dependencias a fumar y no importunar a sus acompañantes femeninas con el humo. 

Como consideración a aquellas damas que no solían fumar, los caballeros se enfundaban al entrar a la habitación de fumar unas chaquetas conocidas como “chaquetas para fumar” o “smoking jackets” de las que, tras abandonar esta dependencia, se desprendían evitando así impregnar su ropa de humo y molestar. 

Debido al apego que el Príncipe de Gales cogió a estas chaquetas para fumar, mandó en 1860 a la prestigiosa sastrería Henry Poole & Co. confeccionarle una smoking jacket para que también la pudiera vestir en sus fiestas informales con sus amistades masculinas. 

Aquellas primeras smoking jackets se vestían sobre el resto de la ropa y su uso se reducía a las casas de campo y a los clubs privados que contaban con una dependencia donde custodiarlas mientras esperaban a que acudiera nuevamente su propietario para hacer uso de ella. 

En la primavera de 1886, el Príncipe de Gales invitó a cazar a su casa de Sandringham al multimillonario americano James Potter quien antes de realizar el viaje le preguntó al Príncipe qué atuendo era el más adecuado vestir durante las cenas. El Príncipe de Gales no dudó en aconsejarle al Sr. Potter visitar Henry Poole & Co. y hacerse con un chaqueta similar a la que vestiría su anfitrión. 

Cuando el señor Potter regresó a su casa de Nueva York, la chaqueta que con él viajo desde Londres se popularizó muy rápidamente en el Tuxedo Park Club, club de millonarios con aficiones a la caza y a la pesca con sede en el área de Tuxedo, y desde entonces se la conoce en Norteamérica con el nombre de tuxedo o tux. Su similitud a la chaqueta del esmoquin hizo que la denominación de tuxedo también sirviera para referirse al clásico esmoquin. 

La chaqueta de fumar hoy 

Desgraciadamente hoy todo lo que recuerde a aquella elegancia de antaño ha sido borrado casi de un plumazo siendo prácticamente imposible, de no viajar a la tierra que la vio nacer, encontrar a caballeros enfundados en sus chaquetas de fumar entablando una pausada y relajada conversación. 

La prohibición generalizada de fumar así como este mundo que hemos creado que ya ni nos permite sentarnos tranquilamente a degustar una copa de coñac mientras se consume lentamente un buen puro, ha mandado definitivamente al cajón de los recuerdos a esta preciosa y funcional chaqueta. 

Sin embargo, es tal su majestuosidad que los caballeros capaces de apreciar la belleza en cualquiera de sus manifestaciones le empiezan a otorgar un papel principal cuando se trata de presentarse elegantemente vestido a un coctel o de recibir correctamente en casa a unos amigos especiales. 

La chaqueta de fumar al contrario de lo que ocurre con la clásica chaqueta de esmoquin no exige que sea de color negro ni que tampoco tenga que ser acompañada del clásico pantalón de esmoquin negro. En su lugar, se podrá optar por un pantalón gris marengo o cualquier otro que combine con el color de la chaqueta escogida; siempre y cuando, por supuesto, dicho pantalón esté acorde con la majestuosidad de esta chaqueta. 

Igualmente, la chaqueta de fumar puede ser de color. Colores como el vino tinto, el verde botella, un midnight blue o incluso otros más atrevidos, pueden imprimir un toque de estilo muy difícil de igualar por cualquiera chaqueta de traje o de sport. 

Otra de las ventajas con las que cuenta este tipo de chaqueta es con la posibilidad de poderla hacer combinar con una pajarita de color y con algún diseño imprimiendo así un toque de estilo a todo conjunto. 

Cuándo vestirla 

La chaqueta de esmoquin se ha personalizado en repetidas ocasiones con preciosos resultados. Así, como acabamos de apuntar, en los hogares más exquisitos y ante una cena de relevancia, el anfitrión puede disfrutar de recibir a sus invitados enfundado en una de estas elegantes chaquetas de terciopelo verde, violeta o azul. 

A pesar de su gran elegancia, la chaqueta de fumar se debe solo vestir en ambientes informales o cuando su portador, como decimos, sea el anfitrión. Por ello, es importante recordar que la chaqueta de fumar no es sustitutiva del esmoquin. Si asistimos a un acto donde se especifique como obligatorio la vestimenta de un esmoquin deberemos dejar en casa nuestra chaqueta de fumar y en su lugar vestir el clásico esmoquin de chaqueta y pantalón negros. 

Si se conoce que es costumbre del anfitrión recibir a sus invitados con este tipo de chaquetas, se deberá intentar vigilar al máximo el atuendo con el que acudir a dicha casa. Nuevamente es importante recordar que el cuidar la vestimenta es una muestra de respecto tanto al acto a celebrar como a los anfitriones. 

El único problema de este tipo de chaquetas es que de no acercarnos a una de las prestigiosas sastrerías de Savile Row o a alguna camisería de Jermyn Street donde todavía es posible encontrarlas en su versión RTW, no quedará más remedio que mandar a nuestro sastre que se nos haga a medida. Si este es nuestro deseo, y más de encontrarnos en España, dirijámonos a un sastre que este familiarizado al menos con el corte de las chaquetas estándar de esmoquin ya que con seguridad puede ser que nuestra petición no le resulte muy familiar. 

Jeeves 

elmayordomo@extraconfidencial.com