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Atando cabos

La carga de la prueba

Diciembre 19, 2012

Se consumó, al menos en primera instancia y con independencia de lo que dure. Pero se consumó el matrimonio CiU-ERC. Matrimonio de conveniencia para que convivan peligrosamente dos formaciones políticas que se parecen como una castaña a un huevo. El que será nuevamente president de la Generalitat, Artur Mas, sigue subido a una ola independentista que ni él mismo se cree.  En busca de lo que ellos denominan transición nacional.

El pacto de CiU con ERC es la lectura que ha hecho Convergencia de las últimas elecciones. Justo lo contrario a lo que ha sido antaño un partido moderado, de consenso y que ha contribuido a la estabilidad del Gobierno Central. Se acabó esa milonga. CiU se echa en brazos de Esquerra  a pesar de que los votantes le dieron hace poco la espalda diciéndole a  Artur Mas y a CiU que no estaban  por la deriva independista, ahora resultan que pactan con los originales, con los genuinos de esa deriva independentista. Es el error sobre el error y le puede costar caro a CiU

El papel mojado de la “transición nacional”

El pacto incluye una serie de puntos que pretenden la estabilidad del Gobierno catalán basado en la denominada “transición nacional” en la X legislatura. Para apuntalar esa transición nacional, han acordado diseñar la Administración y la Tesorería de la Seguridad Social catalana “para garantizar la percepción futura, en cualquier caso, de las pensiones y las prestaciones de paro” a sus ciudadanos, y elaborar un plan para la transitoriedad jurídica y la asunción de las funciones y el desarrollo de las estructuras de la administración de Justicia. Algo que, en ningún caso podrá conseguir sin la aquiescencia del Estado al que pertenecen.

Otros objetivos son impulsar la ley de la Policía de Cataluña, adaptando el cuerpo de los Mossos de Esquadra, y redactar un plan para asumir la gestión, el transporte y la distribución de la energía y la gestión del agua, así como de las principales infraestructuras logísticas competencias del Estado, como aeropuertos, puertos y ferrocarriles. Además de impulsar la internacionalización de referéndum independentista, crearán los instrumentos de administración electoral necesarios para asegurar la celebración de la consulta sobre Cataluña, así como la ley de gobiernos locales, la de financiación local, la ley de Aran y la ley de la función pública, y se comprometen a asumir un modelo propio de organización territorial basado en municipios, comarcas y veguerías.

Pero el papel lo aguanta todo. Cataluña no podrá tener estructuras de Estado si el Estado no te las cede. A la independencia y a las estructuras de estado se llega con el diálogo y la negociación. Pero esto es una imposición teórica e invalida. Es imposible tener un aeropuerto si el Estado central  no te lo cede. Es imposible recaudar el IVA, si el Estado no te da la maquinaria, los funcionarios y la capacidad de hacerlo. O es imposible tener Agencia Tributaria única,  o un Banco Central de Cataluña, sin que te traspase las competencias el Banco de España, por no hablar del Banco Central Europeo. Y así con toda la retahíla de peticiones en papel mojado.

Es simplemente hacer un ejercicio pragmático, trasladarnos al terreno practico para darnos cuenta de que la carga de la prueba no la tiene el resto de España, la tiene a partir de ahora, Cataluña

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio