Menú Portada
Mensaje en una botella

La cámara oculta de Artur Mas

Septiembre 10, 2015

El mes de julio de este año, que se ha convertido en el más cálido de la historia, parece haber dejado secuelas. No encuentro otra explicación para ciertos fenómenos que están produciéndose tras la vuelta de las vacaciones agosteñas de los cargos políticos de esta vasta piel de toro. He de confesar que verdaderamente encuentro otra explicación, pero me parece difícil que sea posible aunque es probable: que todo esto forme parte de un programa de cámara oculta. En este improbable caso, rogaría a los responsables del espacio que me entreguen el ramo ya para poder troncharnos de la risa juntos.

Me inclino a pensar que los efectos devastadores del calor están pasando factura a algunas mentes, ya de por sí notablemente afectadas por comportamientos difícilmente atribuibles al ser humano. Artur Mas sueña con una Catalunya independiente dentro de la Unión Europea y defiende que es posible su permanencia en el actual club de los 28. Pero los sueños, sueños son.

¿Será suficiente para el president Mas haber escuchado a Angela Merkel o a David Cameron para haber salido de dudas? La canciller alemana y el primer ministro británico han dicho Nein y No respectivamente con mucha claridad. ¿Será suficiente para Artur Mas haber oído la respuesta da la Comisión Europea? La respuesta, que viene repitiéndose desde el año pasado, es diáfana: la independencia de Catalunya tendría como primera consecuencia su salida inmediata de la Unión.

El show de Truman

Definitivamente parece que es el calor. Julio ha hecho mucho daño a las mentes soñadoras y ha provocado un calentamiento onírico de consecuencias imprevisibles. Algunos sueños, como el de Artur Mas, se han convertido en incontrolables. Los soñadores han perdido el control de sus propios sueños. Éste parece el caso del señor Mas: su propio sueño ha cobrado vida por sí mismo y ya está fuera de control.

Claro que todavía es posible que no sea el calor. Cabe otra explicación. Justamente la que quedaba descartada al comienzo de esta reflexión: la teoría de la cámara oculta. Según esta teoría, Mas es un actor imponente que nos hace creer que él es como vemos que es. Pero sólo está actuando. La versatilidad del intérprete permite que la farsa cobre realidad. Cualquier programa de cámara oculta pagaría una fortuna por contar con un actor así.

Y figúrense en el cine. Peter Weir habría pedido a los productores que pagaran cuanto hiciera falta por disponer de semejante actor para su brillante película El show de Truman. Su protagonista, Truman Burbank, las habría pasado canutas para descubrir que Artur Mas interpretaba un papel.

El día de la verdad

Pero la verdad siempre triunfa. Según descubrí viendo la divertidísima obra Burundanga, que cumple ya cuatro temporadas en el Teatro Lara de Madrid, la burundanga o suero de la verdad puede administrarse en cualquier bebida sin que se note. Su efectividad es asombrosa y consigue hacer cantar a cualquiera. Eloy Arenas, que está espléndido en su papel, y el resto del elenco de la función me hicieron pensar que siempre acaba llegando el día de la verdad.

Ese día ha llegado. Si el señor Mas pasara la prueba de la burundanga, no habría dudas sobre la veracidad de su comportamiento. Ni Mas ni menos. Pero, ¿sería recomendable que pasara la prueba sobre el escenario del Teatro Lara? Los actores de la obra correrían peligro de acabar confundiendo al actor con el político. ¿O acaso son la misma persona?

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

@juandiguerrero