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Atando cabos

La calle

Marzo 4, 2012

La estrategia estaba prefijada. El propio secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba ya lo dijo alto y claro en su primera reunión de la Ejecutiva tras el accidentado Congreso de Sevilla: lo que corresponde a los socialistas es volver a la calle, conectar con la sociedad y ofrecer soluciones a sus problemas para recuperar el favor de la mayoría. La respuesta está en la calle, que es justo donde hay que estar. La calle, lo que diga la calle. Los sindicatos, especialistas en calle”, se apuntaron rápidamente al carro. Tanto el líder de UGT como el de CCOO se pusieron manos a la obra. Ignacio Fernández Toxo insiste en oír a la calle”. Cándido Méndez habla de “movilizaciones para que las calles de España sean un clamor en contra de las reformas del PP. La calle como objeto deseado.

Para el PSOE, además, no hay tiempo que perder. Es necesario quemar el último y único cartucho electoral que les queda después de la derrota de noviembre. Andalucía. La calle hasta el 25 de marzo. El último bastión socialista donde el PSOE y Alfredo Pérez Rubalcaba se juegan todo. Se juegan mantener un territorio por el que poder respirar, o pasar a tener el peor registro histórico del PSOE desde el inicio de la democracia. Los resultados del 25 de marzo nos darán, por tanto, hasta que punto funciona la estrategia, porque ya hay algunas voces, dentro del PSOE, que se preguntan si no están errando en el cálculo.

Alfredo Pérez Rubalcaba ha elegido ir de la mano de UGT Y CCOO. Oposición dura, extrema en determinadas ocasiones, manifestaciones, movilizaciones, protestas contra un Gobierno que no han cumplido ni cien días en el poder. Lo de la oposición útil y constructiva pasa a un segundo plano. Al menos hasta el 25 de marzo.

Pero, ¿qué es realmente la calle? ¿Se puede considerar calle a todos aquellos ciudadanos que no se manifiestan? ¿Calle es igual a manifestación o protesta? ¿Se mide la presión de la calle en función de la capacidad de movilización de UGT O CCOO? El fallo en la estrategia puede estar precisamente en sobrevalorar la capacidad de convocatoria, y pensar que la calle es sinónimo a imágenes de miles de ciudadanos manifestándose. En este sentido cabría preguntarse por si realmente la calle no habló hace algo más de tres meses. ¿Se considera calle a todos aquellos ciudadanos que ejercieron su derecho al voto hace tan sólo 95 días? ¿Se puede considerar calle a los que van a votar el próximo 25 de marzo  en Andalucía?
La representación de los sindicatos se ha mostrado en ocasiones engañosa. De la misma manera que es muy injusto cargar de algún tipo de responsabilidad a las centrales sindicales o al PSOE por el hecho de que sus convocatorias terminen en actos violentos.

También es falso otorgar la legitimidad de la mayoría social de la calle por el hecho de llenar de gente la Puerta del Sol o celebrar una manifestación por muy multitudinaria que sea. En democracia, la mayoría social de la calle se demuestra en las urnas. No muy lejana tenemos la experiencia del movimiento 15M. Varios días, semanas incluso, llenando las calles, acampando en las plazas públicas de las principales ciudades españolas. Todo casualmente también en vísperas de elecciones. Gritaban aquello de “no nos representan“, pedían la abstención para los dos grandes partidos. Gobernaba el PSOE y criticaban duramente, no al Gobierno, sino al sistema. Pero llegaron los comicios autonómicos y locales, y el nivel de participación fue igual, incluso superior, al de anteriores citas electorales. Llegaron las elecciones y habló realmente la calle. Ahora ocurrirá lo mismo. Las manifestaciones y protestas han aumentado, pero se multiplicarán de aquí al 25 de marzo. Y ese día, para unos y para otros, hablará realmente la calle.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio