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Atando cabos

La bula de Rajoy

Diciembre 28, 2011

Como todo en política las actuaciones de un Gobierno tienen siempre un punto de inflexión. Un momento en que si todo no sale como tenías pensado es prácticamente imposible la marcha atrás. Mariano Rajoy lo va tener mucho más difícil que nadie. Mucho peor que su antecesor que disfrutó,  al menos durante la primera legislatura, de la buena herencia económica, lo que le permitió, en ocasiones irresponsablemente, gastar en otras partidas. Mariano Rajoy sabe que tiene “bula” al menos durante un año.  

La confianza depositada en Rajoy y en el Gobierno del PP ha sido tremenda. Una anécdota presenciada el pasado martes en el Congreso certifica esta confianza. En un determinado momento de la recepción posterior a la apertura solemne de las Cortes, a la Reina se le veía buscando entre la multitud a una persona: La vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría quien despistada de espaldas tuvo que recibir un golpecito en la espalda y al darse la vuelta comprobó que era la Reina. Doña Sofía le dijo a la vicepresidenta que “la casa real tiene muchísima confianza en vosotros”, a lo que añadió que “los españoles confían en la gestión del Gobierno para mejorar la situación económica”. Confianza plena. Pero una confianza y un deseo de cambiar la situación, que si no se consigue la frustración será enorme. Pero si sale bien , y España abandona la crisis de una manera reforzada y creando empleo, la gratitud y reconocimiento de los ciudadanos también será proporcional a la confianza. Y será un agradecimiento prolongado en el tiempo.

Un año de gracia con el permiso de Guindos

Pero para sacar las primeras conclusiones antes hay que marcar un horizonte temporal. Quizá es uno de los asuntos de calado político que le falta por concretar a Rajoy ¿Cuál es la meta volante que se autoimpone para decir que estamos saliendo de la crisis y creando empleo? Hasta que lo haga lo normal es observar un tiempo razonable antes de agotar la paciencia de los ciudadanos. Y ese tiempo se sitúa a finales de 2012. Es decir, el Gobierno tiene un año, más o menos, de margen antes de que realmente cale el peor pronostico. Serían un momento en que no se perdonaría al Gobierno y aflorarían las protestas 

No estamos hablando de que, por arte magia, en esa fecha estemos creciendo por encima del 2% o creando empleo. Estamos hablamos de signos inequívocos de recuperación con escaso margen de marcha atrás. De momento, estamos en la realidad de la recesión. El flamante de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, anticipaba la primera mala noticia que todos esperábamos. Que España entrará en recesión en el primer trimestre de 2012, que registrará un crecimiento negativo, al igual que el último trimestre de este año, en el que el PIB descenderá entre el 0,2% y el 0,3%, según sus previsiones. De Guindos indicó que los dos próximos trimestres “no van a ser sencillos” ni para el PIB ni para la creación de empleo, y añadió que hacer previsiones más allá de seis meses es “muy difícil”. “Los dos próximos trimestres, que nadie se engañe, no van a ser sencillos ni para el PIB ni para el empleo”, admitió el nuevo ministro de Economía.

Así las cosas, nadie se llamará a engaño porque otra de las cosas que trae el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy es que tiene a bien contar la verdad a la opinión pública y ser un Ejecutivo previsible. Esa verdad aguantará un tiempo. Rajoy tiene bula, pero con fecha límite precisamente por las enormes expectativas y esperanzas que hay puestas en su gestión.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio