Menú Portada
A renglón seguido

La borbónica íntima combinación: un sudario

Julio 24, 2014

A juicio de unos pocos, y para condena de muchos, una mentira repetida con frecuencia acaba convirtiéndose en una verdad; eso sí, defendible tan sólo en los viciosos círculos de la circunferencia de la corrupción y el aprovechamiento de las digestiones del fraude y el engaño, que se han convertido en el pan nuestro de cada día, o mejor dicho en el plan suyo –presuntos- de cada minuto de la de ellos.

Cómo andará el patio de trabajo de algunos de los atrevidos jueces que no hacen distingos sobre el pupitre de su oficio cuando se les presentan sobre él determinados apellidos, para que uno de entre ellos, con mayor o menor grado de osadía profesional, haya manifestado a través de un auto, que resulta “hiriente” que la Audiencia Provincial de Baleares no le haya permitido imputar por más delitos a la consorte con suerte del Sr. Urdangarín.

“Desigual trato”

Qué habrá detectado el Juez Castro para que, desde su veteranía, realice esta reflexión, que coincide con la de Diego Torres –ex socio de Iñaki de Palma-, quien habla del “desigual trato” recibido por su mujer en las acusaciones vertidas sobre ella. Lo que aparece como elementos que salpican su sudario incriminatorio, ni siquiera roza la borbónica íntima combinación…  de las defensas: Abogacía del Estado, Fiscalía General del Estado, Audiencia de las islas y la propia.

No es frecuente que un togado, con densa trayectoria instructiva, haga este tipo de comentarios, lo que da lugar a pensar, o al menos a mí, que al final de su carrera –¡ojalá sea dentro de muchos años!- ha llegado a la conclusión  de  que  las  acogedoras y hogareñas  palabras  navideñas  del padre de la imputada incriminada son papel con membrete de equilibrio mojado. Parece que el esforzado “puñetero” no va a poder salirse con la suya, y se va quedar con las ganas de merendarse a Cristina en el pic nic de los autos.

Flaco favor al sistema judicial

No conocemos el grado de satisfacción de su compañero de carrera y correrías por los pasillos judiciales el fiscal Horrach, con quien ha compartido mesa y mantel en el menú de actuaciones anteriores con impecable trayectoria para ambos en asuntos delicados y en los que afloraba la contundencia en la petición de penas debido al buen entendimiento existente entre ellos, pero no será menor que el de la vástaga real en ese pertinaz pulso de conclusiones que mantiene con el motorizado juez isleño.

Se diría que los tres miembros togados –Audiencia- nos han tocado los dos vecinos del miembro, pareciendo más preocupados por no mancillar la mantilla de la imagen de la desmemoriada más popular de los últimos tiempos, que por el esclarecimiento de los hechos. Allá su conciencia profesional, pero flaco favor le hacen al sistema judicial ya bastante desacreditado por el contenido de algunas resoluciones de dudosa firmeza y contundencia.

Un nuevo triunfo –uno más- de la sinrazón para insatisfacción y decepción del administrado de a pié, quien recibe un nuevo puntapié judicial.

Paco de Domingo