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Entre alfileres

La boda taurina “del año”: ¡¡¡Qué horror!!!

Noviembre 11, 2013

¿Dónde se han comprado los vestidos? ¿Quién les ha asesorado? ¿Quién les ha golpeado la cabeza? ¿Quién me la ha golpeado a mí? ¿Por qué esperaba algo del look de estas invitadas?

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La Serie B de los invitados a la boda de Janeiro y Trapote estuvo a la altura de las circunstancias. Pero, no empecemos la casa por el tejado, vayamos paso a paso.

Olvido Hormigos, el dedo más famoso de España, cometió el peor de todos errores. Alma de Dios ¡Cómo se te ocurre ir de blanco a una boda! Y qué manía tiene esta chica con enseñarnos tanta parte de su anatomía. Qué necesidad tenemos: qué necesidad tenemos nosotros y qué necesidad tiene ella. Pero ¿por qué?

Olvido combinó el rosa palo de sus zapatos y de su bolso con un vestido blanco, minifaldero y con un generoso escote en forma de “V” con sobredosis de pedrería. Con todo ello bajó del coche, se puso en jarras, colocó su mejor sonrisa y, ¡ahí la tienes! Posa a la derecha, posa a la izquierda, posa al frente… y gracias a tanto pose todos podemos disfrutar de este momento al que nunca debería haber llegado.

A la diestra de Olvido observamos a Tamara Rojo, y vaya que si la vemos. Tamara eligió el color salmón para su vestido y tocado, el mismo color de los zapatos de su amiga Hormigos, y combinó sus peep-toes con la cartera de mano y uno de los enésimos adornos que llevaba en el tocado. Por cierto, es imposible llevar más cosas en la cabeza. Demasiada flor. Demasiada pluma. Demasiado de todo. Cansa mirarla. Por sobrarle, le sobra hasta tanto encaje en el vestido. Tamara saca morritos, hombro y cadera derecha hacia adelante y ¡voilà! a posar para la posteridad.

Entre ambas, luce palmito, una más que sonriente Mar Segura. Aquí no sabemos dónde acaba ella y donde empieza el tocado. No apreciamos, por mucho que miramos, si está sentada o tumbada en un jardín de flores que le abrazan el cuello.

Y, ¿qué decir de Lydia Lozano? ¡Con lo mona que sale en la tele! Sin palabras me han dejado sus guantes, su pamela y su bolso a rebosar. ¿Qué llevas en la cartera? ¿No podías haber dejado algo en el hotel? ¿Sería el sobre para los novios?

¿Tendrá razón Diógenes Laercio? La envidia está causada por ver a otro gozar de lo que deseamos. ¿Desearía yo haber sido invitada a las nupcias? ¿Desearía yo haber recibido la invitación a la boda/corrida matinal?

Garbo