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El mayordomo

La Boda Real Británica o por qué los ingleses, en el vestir, siguen siendo los número uno

Mayo 1, 2011

Deportistas, artistas, aristócratas y alta sociedad británica se dan cita en la boda del año con resultados muy dispares


El viernes pasado analizamos el estilo del que muchos piensan será el próximo Rey de Inglaterra. Y lo hicimos el mismo día que contraía matrimonio en Londres en una de las celebraciones más seguidas de la historia.

Aunque no sea objeto de análisis de Jeeves el detenerse en algo más que no sea la indumentaria de los allí presentes, no deja de resultarle llamativo como miles de ciudadanos ingleses se agolpaban, literalmente, a aplaudir y vitorear a quienes viven de sus impuestos, no conocen crisis alguna y no necesitan precisamente de un braguero para acometer sus obligaciones diarias.

La noche anterior al enlace tuvo lugar una cena de gala donde pudimos ver a un príncipe Felipe con un esmoquin de gran belleza e inmejorable corte pero desmerecido por la poca habilidad del heredero al trono español a la hora de escoger los complementos con los que acompañarlo.

Si nos fijamos en las fotos de dicha fiesta, resulta francamente difícil observar a alguno de los asistentes, más allá del príncipe Felipe, sin el obligado pañuelo de bolsillo en la chaqueta. Igualmente, su ya muchas veces comentada falta de gusto a la hora de elegir el calzado le hizo decantarse por unos Oxford que si bien eran correctos estaban muy alejados de la belleza de las opera pumps que el nivel de la fiesta demandaba. Obviamente, resultaría sorprenderte que alguien que prefiere unos zapatos oxfords a unas opera pumps se hubiera decantado por el siempre más elegante cuello diplomático.

Ya en la ceremonia, el novio, como ya adelantamos en estas páginas vistió de uniforme militar aunque prefirió romper con la tradición y escoger el de coronel de la Guardia Irlandesa que hizo adornar con la cruz de la Ilustrísima Orden de San Patricio. El príncipe Felipe lo hizo con el uniforme de gala de capitán de Fragata de la Armada.

Hay que reconocer que la gran mayoría de los invitados que se decantaron por el obligado chaqué lo hicieron más que correctamente. El dicho popular de que “los ingleses visten mejor que las inglesas” se hizo nuevamente patente. Y si alguien pudiera tener alguna duda sobre esta afirmación le animamos a echar un vistazo rápido a los modelos, tocados incluidos, con los que las hermanas Eugenia y Beatriz de York tuvieron a bien sorprender al respetable.

Dicho esto, hay que reconocer que hubo caballeros que vistieron con mayor acierto que otros. Así por ejemplo, Alberto de Mónaco se decantó por un chaqué gris claro poco afortunado. Si bien esto no nos hubiera llamado la atención en una boda “corriente” que se celebrase de día, sí lo hace poderosamente en este caso. En una boda Real se debería observar el protocolo más estricto. Y este indica que el chaqué clásico de levita negra y pantalón a rayas negras y grises resulta siempre más formal que el gris entero.

Si invitados como Alberto de Mónaco o el viceprimer ministro Nick Clegg obviaron esta máxima, mucho peor fue la puesta en escena de David Beckham.

David Beckham, en su afán de llamar absurdamente la atención o quizás guiado por el gusto más que cuestionable de su esposa, Victoria Beckham, pisoteó las normas básicas del manual del caballero tanto con su atuendo como con los complementos elegidos.

No solo no criticaríamos su cuello tipo wing collar sino que además lo defenderíamos si en vez de haberlo hecho acompañar de corbata lo hubiera hecho del obligado pañuelo Ascot que exige ese tipo de cuello cuando acompaña al chaqué.

Igualmente, desconocemos el motivo de acudir a la boda con un top hat si tan preocupado parece estar por su cuidado peinado que no se cubre con él en ningún momento.

Como se estudió en esta columna hace ya más de un año, la vestimenta del sombrero exige prestar atención a unas normas protocolarias de uso. Sin embargo, una cosa es descubrirse ante una persona de rango superior y otra muy diferente es permanecer descubierto en todo momento. Prueba de ello dieron tanto el padre de la novia, Michael Middlenton, como Rowan Atkinson, más conocido como Mister Bean, quienes se cubrían y descubrían según el momento.

Si esto no fuera poco, David Beckham hizo adornar su chaqué con la insignia de la Excelentísima Orden del Imperio Británico. No hubiera estado de más que alguien le hubiera indicado que la vestimenta de un chaqué agradece la ausencia de todo tipo de condecoraciones. Y de llevar alguna se debería hacer sobre el ojal de la solapa izquierda, no derecha, y además ser de tamaño mucho menor al escogido por el que fuera jugador del Real Madrid.

Si nos llamó poderosamente la atención la sin razón de Beckham, atónitos nos dejó observar como el príncipe Guillermo en la cena posterior a la ceremonia hizo acompañar a un muy acertado esmoquin de unos zapatos tipo full brogue. Cada prenda tiene un momento y lugar y claramente una cena de gala no es definitivamente el mejor sitio para exhibir unos full brogue.

Resulta curioso estudiar la foto donde aparece el príncipe Guillermo al lado del príncipe Carlos. Mientras uno viste este desafortunado modelo, el otro lo hace correctamente con unas opera pumps. Igualmente, no deja de ser curioso observar como instantes antes de subirse al coche que les conduciría a la fiesta el príncipe Guillermo no deja de colocarse la pajarita y su pañuelo de bolsillo mientras su padre no lo hace en ningún momento.

Si bien, como acabamos de ver, hasta en el mismísimo país de donde provienen la mayoría de las prendas de la indumentaria masculina así como su protocolo de vestimenta se comenten errores, hay que reconocer que todavía hoy, los ingleses cuando se trata de vestir conforme a protocolo están en un nivel muy superior al del resto de países.

Aunque nos hubiera gustado ver más chalecos cruzados o corbatas más elegantes es cierto que los caballeros vistieron acorde a la importancia del momento. Es muy poco probable que los nacionales de cualquier otro país, independientemente del rango o cargo que ocuparan, vistieran tan acertadamente un chaqué y lo hicieran acompañar de los acertados complementos, como sí hicieron los invitados británicos.

Jeeves

elmayordomo@extraconfidencial.com

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