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A renglón seguido

La Bobadilla… del Santander

Junio 7, 2016
ana p botin

Era habitual que las zonas más desarrolladas e industrializadas de nuestro país, y adyacentes, se situaran en la franja septentrional. Quizá por eso nuestro más entrañable representante musical camprodonés se vio en la necesidad de recordarnos que el sur también existía. Justo lo que ha conseguido uno de los fenómenos de la naturaleza, esos que escapan al control del, en ocasiones, preventivo ser humano, porque carecen de gobierno.

Éstos no se manifiestan vez alguna en funciones. No hay nadie que los elija, y se auto-gestionan de forma aparentemente anárquica: por sí mismos, porque su función es garantizar obediencia debida a los designios que les marca la santa madre natura, que siempre, y a pesar de devorar los condominios de los que nos hemos apropiado, es ecuánime en sus designios. Incluso cuando interviene bruscamente en territorios enriquecidos de pobreza.

Las crecidas fluviales de los últimos días han anegado profusamente las riberas y aledaños de la parte meridional de Alemania inundando calles y propiedades, aguándoles el normal desarrollo de las vidas a los arraigados lugareños y a los foráneos que cumplen con el imperativo cometido del filipino Luis Eduardo, de paso, de paso, que pasaban por allí.

Tampoco se ha librado del pluvial elemento los vecinos y transeúntes de la Ciudad de la luz, que han padecido la proximidad del Sena en sus aceras y muy cerca de una de las joyas de la ex-corona: el museo del Louvre, al que el río se proponía lavarle los pies de sus cimientos e inundar sus entrañas: alacenas de la creación y de la ejecución del buen saber hacer humano.

UCO, Falciani y Banco Santander

Y algunos de los nuestros, actores principales de aviesas travesuras nada secundarias lesionadoras del cuerpo ciudadano, se empecinan en ser capaces de emular, no sólo los comportamientos del clima con tormentas de corrupción, sino también con el vulcanismo de la codicia a través de la creación de una suerte de abyectas fumarolas del fraude y evasión dineraria que se suspenden sobre la nobleza del cumplidor contribuyente, sobrepasado por la prevaricación y el cohecho derivados de las actuaciones de los ambiciosos.

La UCO –forma parte ya del paisaje de acrónimos afincados en el cotidiano lenguaje- ha visitado la ciudad financiera del BS, que no es ninguna bobadilla, en Boadilla del Monte según instrucciones del juez, quien ha querido tirar de la Mata a la busca y captura de los que, hechos un pincel, se las pintan solos para blanquear capitales, siguiendo la pista de la lista de Don Hervé (empleado del HSBC), a quien le hierve la comedida discreción.

El listado informático del listo Falciani está restando atención a la suma de presuntas corruptas tramas que en la piel de toro son –¡al tiempo!- y han sido, y ha conseguido colocar en el ojo del huracán a la todopoderosa entidad bancaria de la antorcha de Ana Patricia; sí, la hija de Emilio, quien con el lustre del zapato daba brillo y esplendor a la piel de su botín.

Paco de Domingo