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Los puntos cardinales

La agenda oculta de Gadafi tiene en vilo a Occidente

Septiembre 7, 2011

Uno de los muchos legados que la mitología griega nos dejó fue el mito de Pandora, una jarra o ánfora, -que no caja- , en la que se encerraban las peores pesadillas del hombre. No sé si será de la pieza de Pandora o de la chistera de los magos de la televisión, pero lo que está claro es que Gadafi puede sacar a relucir muchas vergüenzas de Occidente. Todo el mundo está familiarizado con la calificación que el nicaragüense Anastasio Somoza recibió de Roosevelt, que lo consideraba un hijo de puta en la nómina de la Casa Blanca. Con el dictador libio ocurre algo parecido. En esta misma sección hemos tenido ocasión de recordar la reconversión del sátrapa, que pasó a ser un interlocutor de confianza tras los atentados del 11 de septiembre (¡Diez años ya!) y las compensaciones por Lockerbie. Hasta entonces era visto como un ser demoníaco y, de la noche a la mañana, acabó compartiendo jaima y protocolo con los líderes de las grandes potencias.

Si la deriva del caso Lockerbie generó muchas inquietudes, despejadas con la línea de negocio de British Petroleum en el subsuelo libio, las historias de la inteligencia británica como ángel de la guardia de Muammar dejan los ojos como platos. Según las informaciones que estos días salen a la luz, el MI6 y sus primos americanos de la CIA se preocuparon muy mucho a comienzos del presente siglo de eliminar toda suerte de amenaza al dictador. La persona que hoy dirige las fuerzas de seguridad de Trípoli, Abdel Hakim Belhadj, denuncia haber sido entregado en su día a Gadafi después de intensivos y brutales interrogatorios, acusado de estar vinculado al radicalismo yihadista. El hombre exige que Washington y Londres admitan las torturas y pidan perdón por ellas, algo que no va a ser fácil. Casi apagado el recuerdo de Abu Grahib, resultaría demasiado indigesto admitir ese tipo de comportamientos, al margen de que hubiesen sido cometidos en la época del tándem Bush-Blair, por lo que Obama y Cameron serían sólo sujetos pasivos de la historia. 

El papel de Qatar

Da la sensación de que en todo esto no queda títere con cabeza y el diario británico The Independent llega a describir un compló de Qatar para asesinar en Francia a uno de los hijos del coronel libio, una trama descubierta por los servicios secretos ingleses y galos. No olvidemos que el emirato está empeñado en rentabilizar todo el protagonismo posible en iniciativas de paz regionales, además de patrocinar al Barça, por cierto.

Estos hechos son una bomba de demolición sin control alguno, porque ven la luz con Gadafi vivo, lo que implica el riesgo de la difusión masiva de demasiada porquería diplomática.

Como decíamos unas líneas más arriba, se conmemoran diez años de los atentados y en estos días surgen nuevas dudas sobre la versión oficial que se le contó al mundo en relación al vuelo UA 93 y su misteriosa explosión en un páramo de Pennsylvania. Si a ello se le añade el tesoro documental con el que Gadafi puede poner en solfa los valores occidentales, tendremos el combustible perfecto para la hoguera del resentimiento y el descrédito. No vaya a ser que estas revelaciones acaben por crear un peligroso club de simpatizantes de los malos y de enemigos del denominado mundo libre.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero