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A renglón seguido

“Kilométrico” y “milla de oro”

Julio 8, 2013

Las desigualdades sociales siguen siendo, sin solución de continuidad, el principal caballo de batalla para los jinetes de riesgo que configuramos la yeguada ciudadana atada a un presente, y cercada por un futuro incierto, en el que la incertidumbre y el desánimo desatan las riendas de la estabilidad laboral y bancaria.

Hemos conocido, que, según un estudio realizado por la consultora Capgemini y RBC en su Informe Anual sobre La Riqueza en el Mundo, durante el último año ha crecido el número de ricos en España; concretamente en un 5,4% hasta alcanzar la sabrosa cantidad de 144.600 epulones; algo más de un 0,3% de la población (47 millones), o, lo que es lo mismo, uno de cada 325 habitantes. Pero si descontamos los 6 millones de desempleados –Encuesta de Población Activa-, tocamos a uno por cada 283 mortales de sus necesidades.

El dato no deja de ser sorprendente, puesto que en estadios de fútbol tipo Bernabéu o Nou Camp al límite de su aforo, y descontados los “bienpagaos” en calzón corto, caben unos 353 lautos en el más perfecto anonimato; aunque a la salida, y no precisamente por sus obras, por sus vehículos a motor y acompañantas los reconoceréis.

Siguiendo con la jugosa experiencia estadística –ya saben, un pollo para dos personas y come una mitad cada uno… aunque uno de ellos apechugue con la inanición-, en pueblos inferiores a 325 miembros y “miembras” no cabe la existencia de ningún potentado de bolsillo ¿?; en iglesias con bancada menor que esa cifra tampoco ¿?; en los saraos con presencia inferior a tres centurias, “na de na”. Por el contrario, en el Congreso de los Diputados –350 “tresmileuristas” tirando por lo bajo (Cámara Baja)- toma asiento un sólo plutócrata; ¿Quién podrá ser de entre sus aforadas señorías?

Volviendo a la realidad de la matemática peatonal y de andar por casa, el candente presente es bien diferente por sus contrastes. Mientras en la España de la segunda   mitad  del  siglo XX  se utilizaba el popular “Kilométrico” ferroviario  para aliviar las cargas familiares de empleados y allegados en los desplazamientos por ferrocarril, en el XXI disfrutamos –el que pueda- de la “Milla de Oro”, para ensalivar las descargas placenteras de adrenalina, que produce el placer de comprar, por comprar.

El “resién” tomador del petrino solideo se ha erigido como “El Papa de los pobres”. ¿Acaso tomaría en confesión a los militares ricos en armas como los Galtieri, Videla y “adláteres”?; ¿a políticas con gris trayectoria de indebido enriquecimiento como Cristina Kirchner?; ¿al presunto defraudador de obligaciones por derechos de su propia imagen y manifiesto compatriota Messi?

Mientras en la sempiterna ciudad de Roma está prohibido comer en la calle –afea el entorno con las durmientes migajas sobre la cuna de Rómulo y Remo-, en lugares como Dubai la policía se come las calles a bordo de sus Lamborghini; eso sí, a velocidad moderada.

Quien conozca a los ricos, que los compre; eso sí, si puede.
 
Paco de Domingo