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Entre alfileres

Julián Muñoz, el coleccionista de bragas

Octubre 7, 2013

Si quieres ascender en el trabajo, tienes que vestir como tu jefe. La conclusión es de un estudio llevado a cabo por los norteamericanos. Pero ¿y si le da por ponerse el pantalón en el sobaco? ¿Y si es un forofo del pantalón de cuello? ¿Y si le gusta llevar el cinturón a la altura de los pectorales? La cosa podría ser peor: podría invitarte a pasar un día en la playa, en un yate, en Ibiza. ¿Y si aparece con un calzón blanco que hace las veces de turbo bañador? ¿Y si el calzón lo lleva remangado hacia sus partes menos visibles?

¿Y si estos pensamientos se hacen realidad? ¿Y si mi jefe fuera Julián Muñoz? Aprenderíamos a llevar lo  políticamente no correcto: mocasines con traje, pañuelos que no mejoran el look final de nada, camisas de manga corta y con bolsillos o chalecos imposibles.

Este fin de semana he tenido pesadillas. Llevo sin dormir desde el viernes, cuando vi a Julián Muñoz esperando conocer la parte del marrón que iba a comerse en el caso Malaya. Aunque confiaba en que el tiempo jugara a mi favor, me equivoqué. “Cachuli” sigue siendo el mismo. El ex de Maite Zaldívar vive prisionero de unos pantalones que hacen de braga térmica alcanzando su cuello. Imposible moverse. Casi imposible respirar. Innecesarios los tirantes. Imprescindible el oxígeno. Los pantalones de Julián Muñoz no son pantalones, sino bragas. Estamos ante uno de los mayores coleccionistas de bragas.

Julián Muñoz ha perdido varias batallas pero no la guerra. Cuando salga de la cárcel -si sus numerosas sentencias se lo permiten-, seguro volverá a asombrarnos con un nuevo Muñoz Style.

No puedorrr

A siete de cada diez españoles le preocupa que su superior sea hombre o mujer. Tanto los hombres como las mujeres preferimos un jefe de nuestro sexo.

¿Y si mi jefa fuera Anabel Pantoja? ¿Y si me invita a pasar una jornada relajada en un parque acuático? ¿Y por qué en un parque acuático? ¿Y si tengo que ponerme un triquini como el suyo? ¿Y si tengo que llevar ese pelo Pantoja? ¿Y si tengo que llevar la uñas pintadas de ese color?

Anabel es mujer. Yo soy mujer, ambas harpías por naturaleza. Me niego, querida jefa, a que el triquini me quede peor que a ti, algo –por otra parte- realmente imposible. ¡No puedorrr! O sea, ¡I cannn’t! Por ahí, sí que no paso. Prefiero seguir siendo una currita el resto de mi vida. Faltaría more.

Garbo