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A renglón seguido

Jobsé Castro “el paciente”

Enero 12, 2015

La paciencia es una virtud con la que no nacemos, obsérvese la premura que nos acompaña al cabo de nueve meses por querer ver la luz del día; aunque sea de noche. Inmediatamente después, a través del llanto, solicitamos visitar la areola del maternal pecho para cubrir nuestra insaciable necesidad de “matar a quien nos mata” –el hambre-.

Pues bien, el destetado por una y detestado por otros San Jobsé Castro “el paciente” ha desarrollado y multiplicado esa “capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse” (DRAE); como las siete pruebas del bíblico Santo. Después de numerosos avatares legales, intentos de distracción en la delación del magistrado, dilación en el tiempo y ralentización en el progreso de la causa, el laborioso y afanado togado campechano ha podido cerrar la instrucción abierta contra la supuesta delincuenta Cristina, todavía aspiranta a la Corona.

Imposibilidad argumental

La considera “cooperadora necesaria” en la comisión de “dos delitos” fiscales de la mano de su esposo Ignacio el balonmanista. Pudo escapar a la acción de la abstrusa justicia gracias a la “desimputación” de los cargos de “blanqueo de capitales”, si bien, se abrió la puerta a la posibilidad de haber delinquido contra nuestra Hacienda –somos todos-; no contra la suya. Su Señoría cree firmemente, a través del contenido de sus providencias y autos, haber dado en la diana de la verdad no sospechosa, y someterá a la hermana del Rey a tomar asiento nada regio en el banquillo de los acusados; como a cualquier mortal carente de rango palaciego.

Ante la imposibilidad argumental de acreditar verosímilmente la inocencia de su defendida, el letrado Roca recurrió contra la apertura del Juicio Oral tirando de argucias propias de leguleyos de arrabal e intentado retorcer junto al colega Silva “su” verdad en la exposición de los alegatos, llegando a señalar al Juez como actor de “fraude de ley” y “corruptela.

 
A la Infanta de limón se le agria su futuro

Después del tiempo judicial reglamentario (instrucción) –más de tres años- y tras numerosas prórrogas promovidas por ambos, se ha decretado el final judicial del partido tras el lanzamiento del último penalti por parte de “la defensa central” en forma de recurso de apelación, mismo que ha sido blocado en última instancia por el arquero instructor, tumbándolo a través de diecisiete fundamentados folios.

La imputación por posibles delitos fiscales viene dada después de no haber movido ni un dedo declarativo ante el fiscal, pero el abnegado Castro no se chupa el dedito, y ha decidido someterla a la llamada –argumento de los abogados-“pena del banquillo”, posterior a la de los telediarios. A la Infanta de limón se le agria su futuro por estar al alimón en el pasado con su consorte, ¡qué mala suerte!, Urdangarín en la comisión de fechorías económicas.

Hijos de nuestra madre Constitución

Todos somos hijos de nuestra madre Constitución y de los padres de la Carta Magna, pero mientras la primera nos abraza a todos en obligaciones y ¿derechos?, se observa en uno de los segundos, Miquel, un especial calor y cariño en el patrocinio de su defendida como favorita; con sobreactuación y populismo incluidos ante los medios. El llamado caso Nóos es una camisa de muchas varas, y de las de medir, se ha intentado aplicar la más conveniente para vestir de impunidad a la borbona con la interpretación, a la medida, de la jurisprudencia: doctrina Botín.

No debería el señor Junyent haber aceptado este caso, pase lo que pase, por aquello de: “Los españoles son iguales ante la ley, sin […] prevalecer discriminación […] por […] condición o circunstancia personal o social” (artículo 14).” En calidad de coautor, ¿se cree usted estas palabras?

Como colofón, el constitucionalista ha pontificado que “no tiene –Cristina– de qué arrepentirse […], los inocentes no tienen de qué arrepentirse” (como cuerpo de su particular sentencia). Bienvenida a la sala de vistas, donde habrá que andarse con mucho ojo.

Paco de Domingo