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Mensaje en una botella

Isabel Pantoja y el corazón partío

Junio 28, 2012

La Tonadillera de España enfila la entrada del juzgado cono el torero que cruza el albero haciendo el paseíllo: la cabeza alta, la estima media y la popularidad baja. Pero la popularidad, como todo lo que baja, puede subir; la estima, como toda sensación humana, se puede revertir; y la cabeza alta nunca debe agacharse por muy mal que vengan dadas. Que mal de amores hemos sufrido todos, Isabel. Que a todos nos han dejado el corazón partío, para qué me curaste cuando estaba herío. Que a todos nos han levantado algo de dinero alguna vez aprovechando que creíamos estar enamorados mientras la otra/el otro se llenaba las alforjas.

Isabel Pantoja confesaba en Telecinco, antes de confesarse ante el juez, que ella nunca supo nada de los negocios de Julián Muñoz. “Cuando conocí a esa persona no sabía lo que llevaba detrás. Yo no sabía lo que ocurría en ese pueblo”. La Tonadillera de España agregaba que ella no leía nada al respecto. “En la casa no entraban periódicos y yo no soy asidua a leerlos. Cuando pasó lo que pasó sólo hice una pregunta: ¿Esto qué es? Me dijo que no tenía nada que ver. ¿De verdad? No me engañes, le dije y que dijo que no. Yo le creí”.<o:p>

Estas impactantes declaraciones, efectuadas en el programa de Ana Rosa Quintana, encerrarían otras revelaciones aún más rotundas. Refiriéndose a Julián Muñoz, La Tonadillera de España acabaría confesando: “Este señor me falló. Me falló en el amor y en mi persona. Cariño no le tengo, pero no le tengo rencor. No merece la pena tener rencor y odio”.

No tienen sexo

Por eso dedico esta columna a esa Isabel doliente que proclama haber sido víctima de un seductor y que lamenta el día en que conoció al hombre que le robó el corazón. Esa mujer es cualquiera de nosotros. Sea hombre o mujer, que da igual que sea él o ella quien se aproveche. Los que dejan el corazón partío son como los ángeles: no tienen sexo.

Isabel Pantoja es juzgada junto a Julián Muñoz y Maite Zaldívar. Juntos forman un triángulo amoroso irreconciliable, capaz de estremecer y hacer sonreír a partes iguales como si de una tragicomedia moderna se tratase. El juicio a estos tres acusados de blanqueo de capitales atrae la atención como si sus protagonistas poseyeran un imán invisible, como si nada más relevante ocurriera alrededor, como si fueran las tres últimas Coca-colas del desierto. Especialmente La Pantoja, claro.

Importará saber si La Tonadillera de España y los otros acusados saben algo de dónde fue a parar el dinero de todos. Pero verán cuánto importa también saber si La Pantoja sale de ésta con la misma entereza con la que entró en la Audiencia Provincial de Málaga. Y verán cuánto importa saber si cuaja una buena faena después del paseíllo. Incluso saber si es capaz de cortar las dos orejas. Y todavía más: incluso saber si es capaz de cortar el rabo al enemigo que tendrá enfrente, ese morlaco desafiante que parece subirse los pantalones por encima del ombligo porque para eso hace lo que le da la gana… al que todos llamamos… Destino.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero