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Mensaje en una botella

Isabel Pantoja, la reclusa de España

Noviembre 5, 2014

Los nueve metros cuadrados de una celda de Alhaurín de la Torre dan menos margen de maniobra que cualquier habitación de la finca de 400 hectáreas que lleva por nombre Cantora, residencia habitual de Isabel Pantoja. La entrada en prisión de la tonadillera, ordenada por la Sala Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincialde Málaga, parece inminente.

El auto de ingreso en prisión de Pantoja considera probado que tanto ella como su ex Julián Muñoz “ejecutaron un plan preconcebido para aflorar dinero y ganancias” que procedían de las “actividades delictivas” del entonces alcalde de Marbella. En el auto puede leerse que la lucha contra la corrupción constituye “una prioridad absoluta” y que el cumplimiento de la pena de cárcel tiene la función de “servir de freno” a otras conductas similares.

Encerrar a Isabel Pantoja es un ejemplo ante los ojos de los aspirantes a corruptos, según la Audiencia Provincial de Málaga. Encarcelar a la cantante es demostrar que aquí no se libra ni Dios de ir al trullo, que ni siquiera una estrella se escapa de ir a la trena y que no se va de rositas ni una de las dos folclóricas que aspiran a ser reconocidas como La reina de la copla. Pero la folclórica que rivaliza con Rocío Jurado por el título de La más grande ha tocado fondo. Si tenía alguna posibilidad de arrebatar el título a Jurado, esa posibilidad se ha desvanecido en medio de la niebla de la corrupción.

Isabel Pantoja Martín, nacida en Sevilla hace 58 años, se convierte en el ejemplo de cómo la pieza más poderosa del tablero de ajedrez puede ser caer en desgracia. Jaque a la dama. No hay peones que salgan en su auxilio, los alfiles se santiguan como obispos, los caballos han huido al galope, el rey no está para estos trotes y torres más altas han caído. Lola Flores estuvo en un tris de ir a prisión en 1991 por no haber hecho la declaración de la renta entre 1982 y 1985, pero se libró de la cárcel pagando una multa de 28 millones de pesetas. Eran otros tiempos. Ahora la multa que debería haber abonado Isabel Pantoja equivale a 190 millones de pesetas, casi siete veces más de lo que tuvo que pagar La Faraona.

Que tiemble Pablo Iglesias

La vida de Isabel Pantoja está a punto de cambiar. El Centro Penitenciario Málaga, situado en Alhaurín de la Torre, es la cárcel más poblada de España y es la prisión en la que ingresará previsiblemente la tonadillera. En sus 752 celdas y sus 130 celdas complementarias cumplen condena cientos de internos. Según se explica en la página web del centro, los “fines del tratamiento penitenciario” son “la reeducación y la reinserción social”. Para ello ofrece “trabajo e inserción laboral”. También pone a disposición de los reclusos “programas de ocio y cultura”.

Hay pocas formas tan sanas de reeducar y reinsertar socialmente a un interno, que permitiéndole oír cantar a Isabel Pantoja. Y hay pocas maneras más adecuadas para trabajar e insertarse laboralmente, que disfrutando de un programa de ocio y cultura que incluya conciertos de la cantante de copla número uno (formar parte del equipo que prepare los recitales de la artista debe de ser una motivación extra para sus seguidores). La prisión puede acabar convirtiéndose en un inmenso recinto de actuaciones con el aforo completo.

Isabel Pantoja pasaba a ser la viuda de España en 1983. Ahora, 31 años después, va a convertirse en la  reclusa de España. Que tiemble Pablo Iglesias, porque el eclipse que puede provocar Isabel Pantoja es capaz de oscurecer la omnipresencia estelar del líder de Podemos en los medios de comunicación y en las redes sociales. La de la bata de cola puede devorar mediáticamente al de la coleta. 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero