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Otras opiniones

Isabel Coixet, “la Miguelona”, y Garzón

Febrero 26, 2012

Dicen los viejos de los pueblos, con su sabiduría secular, que las mentiras se parecen a un saco vacío, porque no pueden ni tenerse en pie. Hace unos días, en la gala anual de los Goya, esa fiesta donde lo que queda de la Zeja zapatera y el calamitoso cine español celebran su ruina, la cineasta Ixabel Coixet (San Adrián del Besós, Barcelona, 1958) recibió el premio a la mejor película documental por su largometraje “Escuchando al juez Garzón”. Como si los magistrados del Tribunal Supremo no le hubieran escuchado – y condenado–, y lo que te rondaré, morena. La cinta se basa en una entrevista que realizó el escritor gallego Manuel Rivas – otro que tal baila– al juez cuando era juez y en la que éste hace un repaso por toda su trayectoria vital y profesional. Se resaltó, entre aplausos, cómo Garzón trabajaba, cómo se esforzaba en su juzgado – para eso le pagábamos, aunque a veces trabajaba muy mal–. Nadie se acordó esa noche de los más de cinco millones de parados y de sus familias. Esos forman parte de la realidad y el cine está en la fantasía, juega entre la irrealidad y la mentira.

¿A cuento de qué venía esa hagiografía demagógica del ex juez, autor de un delito grave? Muy fácil: formaba parte de la campaña de presión popular y propaganda de la Zeja, de hecho se rodó y se estrenó antes de que empezaran los juicios en el Supremo. Pese al morbo que todo esto suponía, por el resultado, parece que el documental sólo ha gustado al jurado de los Goya. Según el Ministerio de Cultura, la recaudación en taquilla fue tan sólo de 7.064,19 euros, con 1.259 espectadores. Y con este resultado ridículo, se premia, relegando otros trabajos, a todas luces mejores, como “Morente”, sobre la vida del cantaor granadino, de Emilio Ruiz Barrachina. Habría que preguntar con cuantos euros hemos subvencionado la cosa.

Coixet y el muñeco Miguelín

La ínclita directora de la hagiografía garzonil, Isabel Coixet, vino a advertir a los millones de españoles que pudieron ver la gala de los Goya, que “parece que sí va a haber paz para los malvados y para los que no son malvados hay once años de inhabilitación”, convirtiéndose en juez popular, por encima del Supremo. Normal reacción. William Shakespeare insistía en recomendar que no es bueno ensuciar la fuente donde uno apaga su sed. No hay que ser Shakespeare para entenderlo en Isabel Coixet.

La directora de “Escuchando al juez Garzón” estrenó hace un par de años “Mapa de los Sonidos de Tokio”, película, subvencionada, por supuesto, que también fue un fracaso en la taquilla y que fue vapuleada por la crítica. Pero donde se hizo famosa fue en China. Los chinos y los que visitaran el pabellón de España en la Exposición Universal de Shanghái, en 2010, alucinaban con el muñecón “Miguelin” o el “Niño de Zapatero”, como fue rebautizado, que costó a las arcas públicas la friolera de medio millón de euros. La presencia de la gorda criatura no estaba contemplada en el diseño inicial del Pabellón de España, adjudicado por un total de 11,4 millones de euros. O sea, que hubo que rediseñarla y agregarle costes. La madre de la criatura fue Isabel Coixet, designada por el Gobierno de Zapatero directora artística de la sala, cuyo montaje y producción fue de 2 millones y medio de euros.

Eligió al bebé que encarna Miguelín, en un “casting”, convocado en Barcelona, al que se presentaron 15 niños. O sea, que Miguelín no es el príncipe Felipe cuando era niño, como interpretaron algunos malpensados. En la presentación general que se hizo de Miguelín a la Prensa, Isabel Coixet dijo que le había dado muchas vueltas a la cosa con asesores, amigos y artistas chinos hasta llegar a esta conclusión: “Aquí – en China—los bebés les alucinan, les fascinan todavía más que en España”. “Los chinos se pelearán por hacerse la foto con Miguelín”, sentenció. Lo que sí ocurrió es que los chinos, especialmente los pequeños, preguntaban, asustados, si los niños españoles eran tan grandes y tan gordos.

Más encargos Zapateriles

No fue el único encargo que Zapatero hizo a esta ilustre de la Ceja, rebautizada como “Miguelona”, después de lo de China. En 2008  fue encargada de crear la campaña del PSOE para las elecciones generales. Tras pensarlo “un poco”, creyó que “sí debía hacerlo”, se justificó. El principal slogan decía “Vota con todas tus fuerzas”, también a lo bruto, como Miguelín. Los anuncios se rodaron en la agencia Sra. Rushmore, la misma que realizó el video propagandístico “Con Z de Zapatero”, en el que el presidente del Gobierno aparecía sentado en un sofá, riéndose de su propio guiñol.

Televisión Española contrató a Isabel Coixet con motivo del cincuentenario de TVE Cataluña – luego dirán que la Zeja no daba trabajo— en la que la realizadora catalana hace una revisión de la mujer en la sociedad en los últimos cincuenta años. También, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, o sea, el PSOE, le encargó por aquellas fechas la nueva campaña de la DGT para incentivar el uso del cinturón de seguridad y el casco. Además, recibió, no otro encargo audiovisual de ZP, sino 15.000 euros—algo es algo–, a través de la asociación de la que es vicepresidenta, la CIMA (Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales), según publicaba el BOE de 15 de diciembre de 2008.

Esta es la directora del nuevo filme Superman –Garzón, que ha entrado en la escena pública para darnos lecciones de ética. Otro proverbio: éramos pocos y parió la abuela.

Sebastián Moreno