Menú Portada
A renglón seguido

Ir más frescos que un “de Guindos”

Febrero 5, 2012

Hay una batería de conceptos que forman parte de nuestro acervo lingüístico, del tejido del conocimiento -es de esperar-, y de lo consuetudinario en materia de comunicación. Hasta aquí todo lo anterior puede resultar enriquecedor y didáctico, excepto que por la costumbre nos lleguen a pasar desapercibidos, ya que a base de ver u oír las mismas palabras y frases a diario, éstas se van descafeinando perdiendo el aroma y la fuerza del mensaje que pretenden transmitir y el fin que persiguen.
¿Quién no ha oído hablar de crisis en algún momento de su vida? Hasta el mismísimo Hugh “El Troglodita”, aquél simpático cavernícola de los tebeos de nuestra infancia, habría percibido sus consecuencias, por más que su grado de alfabetización fuera nulo. Sin duda La Escuela para Adultos no formaba parte del plan de estudios de su hábitat prehistórico.

La crisis, la mejor aliada de la derecha
Nos levantamos con ella -crisis- y nos acostamos, algunos sobre confortable jergón, pensando en la misma. Durante nuestra jornada laboral o de Lunes al Sol nos persigue sin darnos cuenta, que estar inmersos en ella forma parte de la piel del ser humano, saludable o enfermizo, que se deja la suya -no todos-, cotidianamente, para ir tirando; incluso el dinero en ocasiones.
Si nos atenemos a la pedagogía del ilustre Coromines juzgamos, decidimos y separamos con la mayor naturalidad y sin darle importancia a la ejecución de esos actos. Pero cuando ese vocablo procede de la boca de un político o su amplificador mediático pertinente gana en decibelios y retórica; o al menos lo intentan. Pocos dudan que el 11M del Gobierno de la Rosa -ocultó y distorsionó la realidad con un terrorismo de distracción popular salpimentado con añagazas-, fue la crisis, en su acepción más conocida.
Se convirtió en la mejor aliada de la llamada derecha en la batalla por alcanzar el poder, que se le resistía desde hacía casi ocho años por los impedimentos de urna y la buena mala impedimenta de las cohortes de aspirantes y aspiradoras a quitar el polen sobrante y residual de la cálida y acogedora moqueta que tanto gustan de pisar; no importa qué partícula o ser vivo se encuentre bajo su cáligacontal de satisfacer el desarrollo de sus “labores domésticas” de despacho, siempre a la órdenes de su ama y dueña -la ambición-, disfrazada con cofia de entrega y altruismo, delantal de servicio a la comunidad y mensajes de blanco almidón.

¿No hay demanda solvente?
El pétreo grupo de oposición que lo fue hasta el 20N, proclamó hasta el hartazgo que huiría de las ocurrencias y los paños calientes buscando medidas de choque anti crisis a la hora de: controlar el déficit (algunos expertos creen que no se va poder cumplir el objetivo fijado), crear empleo (según la última EPA 300 mil parados más en el último trimestre del año 2011); días de gobierno del nuevo ejecutivo en ese año 41, parte proporcional 133 mil), fluir el crédito (bancos y “ex-cajas” no abren el grifo; según Botín “no hay demanda solvente”), recuperar la confianza interior (¿hacemos una encuesta local ?) y exterior (las Agencias de Calificación siguen bajándonos la nota), reanimar el consumo (¿volver al endeudamiento que nos empobreció?; y la deuda privada es superior a la pública)…
¿Cómo puede alguien aspirar a ser presidente de su comunidad de vecinos si es conocedor de la desastrosa, y ya manida, herencia que va a recibir? Acaso sea poseedor de una nueva nomenclatura filosófica y retórica que siempre pasará por el esfuerzo ajeno, nunca por el del nuevo representante.

La última tendencia: el
low cost
Uno no se explica el por qué de la aparición de adalides y paladines en pos de la salvación de sus conciudadanos. Un acto de generosidad tal solo podría concentrarse, a lo sumo, en un híbrido entre Ghandi y Ortega. Si esto se antoja ya difícil por su escasez a través de la historia, ¿cómo puede encontrarse de forma concentrada a 13 hombres y mujeres “buenos”(as) comprometidos con la misma causa -equipo ministerial-, dada la parquedad de referentes, entre nuestros semejantes, donde mirar y aprender con la que la naturaleza nos dota a través de su histórico de homo sapiens?
 
Con permiso de El Mayordomo, (Jeeves)
La última tendencia a la hora de vestir sus aspiraciones es hacerlo “low cost”, congelándose o disminuyendo sus ingresos de forma cicatera para hacerse la fotografía de sus voluntades y que cunda el ejemplo. Pero el verdadero traje de sacrificios nos lo confeccionan a nosotros, los de a pie, a la medida de sus antropométricas posibilidades para, contra nuestra voluntad, satisfacer su insaciabilidad, basándose en: recortes de la “tela”, hilvanes de aventuras económicas, puntadas con hilo en su provecho, dobladillos donde esconder sus espurias intenciones, tijeras desastre, cortes de manga encubiertos, cinturones con vocación de horca, ojales sin botones para ir más frescos que un “de Guindos”, cuchillos para defender la “sisa”, puños con vuelta para esconder sus cartas, chalecos salvavidas –las suyas- por si les llega el agua al cuello, coderas de “G.P.” para el desgaste del poder y rodilleras por si tuvieran que humillarse ante la evidencia del posible fracaso.
Características estas, con permiso de El Mayordomo (Jeeves), inherentes a cada uno de los representantes de los diferentes Ministerios, no  importa, como en el horóscopo (todo vale para todos), el titular de la cartera ni la que gestione.
Aparco para otra sesión las otras formas de crisis que, dada la situación en la que vivimos, quedan en un lastimoso segundo plano. Como: las de conciencia, las anímicas, las de “ideas, principios y valores” (que se arroga la derecha), las de creencias y tantas otras.
Paco de Domingo