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A renglón seguido

Infanta Cristina: Mujeres contra mujer

Febrero 2, 2016
cristina iñaki

En tanto que los jóvenes convocan focos de diversión a través de las macroquedadas y la benemérita Guardia Civil detiene a través de las macrorredadas a los sospechosos de cometer posibles delitos, una sola persona está concitando estos día la atención de gran parte de los españoles: la Infanta sentada ante los estrados del juzgado.

Después de parecernos mentira lo que cierta parte de nuestra morfología estira, nuestro siguiente elemento de asombro es lo que, afortunadamente, mengua la distancia entre la Corona y los súbditos. De momento el tiempo le ha empezado a dar la razón al padre de la criatura, y va a resultar que, contra la creencia popular, todos los españoles somos idénticos ante la Ley.

Con posterioridad a la retirada de: placas de calles, medallas extradeportivas y otro tipo de honores y reconocimientos civiles, la infanta Cristina será suspendida temporalmente de la circulación de las elitistas calzadas de Ginebra para aparcarla en las dependencias habilitadas en la ciudad de Palma de Mallorca y ser sometida a juicio, cambiando los veranos en barquillo por el invierno del banquillo.

Tres magistradas han tomado esta decisión para pasmo del fiscal Horrach, del letrado Roca, de la Abogada del Estado y de los pro-monárquicos de toda la vida. ¿Se han ceñido estrictamente al contenido del cuerpo de la Ley o han buscado su minuto de gloria profesional las puñeteras? Sea como fuere, su decisión a casi nadie habrá dejado indiferente. Han tenido que salvar dos escollos en su evaluación: Determinar si Hacienda somos todos, y valorar la aplicación de la llamada doctrina Botín.

Mujeres contra mujer

Todos sabemos, excepto los árboles, que no hay peor cuña que de la misma madera. Tres licenciadas de negro, “seducidas” por una abogada blanca –<mujeres contra mujer>- con el mecano de Manos Limpias, son las responsables de que uno de los miembros de la Familia Real con más amnesia pase por la consulta de las expertas en medicina legal para ser valorada, y, en función del diagnóstico, aplicarle el exigible tratamiento de choque.

Rocío, Eleonor y Samantha han desbaratado la tesis que sostenía la Abogada del Estado: Hacienda es sólo Montoro, y el espíritu del mensaje una simple invitación publicitaria a la participación contributiva. Sin duda el ejemplar de la Constitución que ella maneja, no contiene el Artículo 31: “Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos […] mediante un sistema tributario justo […] de igualdad y progresividad”…

Plausible la labor de La Acusación Popular –sirve para por si la Acusación Pública (fiscalía) se relaja o estuviera contaminada por indicaciones de la superioridad: Fiscal General o Gobierno, y también descansa en la Carta Magna-, que ha perseverado en que su aislada actuación no se colara en la ley del embudo de la doctrina Botín: sin banquillo para el banquero. Al fin y a la postre si una excepción, con Emilio, confirmó la regla, dos a la misma desvirtuarían y descafeinarían la máxima.

Gracias a las cuatro por procurar igualarnos ante la Ley.

Paco de Domingo