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No me moverán

Inevitable subida de la luz

Julio 15, 2013

Era inevitable. No había más remedio. No se podía hacer otra cosa. Era necesario reconducir la locura llamada: Déficit de Tarifa Eléctrica. El Gobierno lo abordó en el Consejo de Ministros del viernes pasado. Desde qué Rodrigo Rato, en el Gobierno de Aznar, inventó aquello, la bola se ha hecho grande por la inanición de los Gobiernos que la mantuvieron. Por supuesto los de Rodríguez Zapatero.

La operación consistía en mantener los precios de la electricidad -de la luz como se conoce vulgarmente- por debajo de los costes de producción. Pero la diferencia no iba a parar a las pérdidas de las empresas eléctricas ¡No! Esa diferencia se anotaba cómo una deuda que el Estado les debía. Así las cosas llego a superar los 36.000 millones de euros el déficit que generaba este juego. Ahora está en 26.000 millones más o menos, un 2,8%del PIB. Y los expertos calculan, que de no tomar medidas crecería a un ritmo de 4.000 millones o más por año; era necesario atajar el problema.

¿Por qué se hizo? ¿Cómo llegó a ser tan grande?

El ingenioso sistema del déficit de tarifa tenía cómo objetivo mantener artificialmente bajos los costes energéticos a empresas y particulares. Al principio se pensó que sería razonable (unos mil millones anuales) y el Estado lo podría absorber. El sector energético siempre estuvo subvencionado. El carbón español es demasiado caro e ineficiente. Pero cuando se optó por la energía verde, por la producción mediante alternativas eólicas o solares, los costes del mix energético se dispararon y el déficit de tarifa con ellos. Así que la opción por las “alternativas” no era gratis. Las eléctricas anotaban cada vez más deudas a su favor. Es parte de la herencia recibida. Y ahora hay que pagarla. Aquellos polvos trajeron estos lodos o, mejor dicho, aquellos carbones, vientos, y soles trajeron estas subidas de precio.

Es lo que produce hacerse trampas en la contabilidad. Si no se hubiera hecho, si los precios de la electricidad hubieran reflejado de verdad los costes, si no hubiera habido la falsa ilusión de que la energía eléctrica era más barata de lo que debía ser, los sucesivos Gobiernos hubieran tomado decisiones más sensatas. Nuestro mix energético sería distinto. Habríamos dejado de subvencionar las energías alternativas antes y el carbón español. Pero era más cómodo cerrar los ojos en la época de vacas gordas. En cuanto los ingresos públicos fallaron debido a la crisis se vio que sería imposible que el Estado hiciera frente a este compromiso.

El ciudadano pagará por triple concepto

Y, como en tantas otras cosas, el Gobierno Rajoy ha tenido que bailar con la más fea y coger el toro por los cuernos y solucionar el problema ¿Cuál es la solución adoptada?: salomónica. En teoría repartiendo el coste entre el Estado, que somos todos, las empresas y los consumidores. En consecuencia: de entrada pagaremos por dos caminos, como consumidores y a través de impuestos.

Pero tampoco nos engañemos. Si las empresas eléctricas no mejoran su eficiencia, trasladarán, tarde o temprano los costes al consumidor. Es decir pagaremos por un tercer concepto si la competencia no hace bajar los costes de producción y distribución.

Y como el sector eléctrico es oligárquico sus empresas, amparándose en su calidad de sector estratégico, tienen poco incentivo para mejorar su competitividad. Para que lo hagan deberán aplicarse medidas que amplíen la competencia. El Gobierno dice que va a mejorarla permitiendo nuevos comercializadores y facilitando al usuario el traspaso entre ellos. Algo así cómo lo que ha ocurrido en el sector de las telecomunicaciones. Esperemos que sean medidas eficientes; aunque el sector energético siempre ha sabido manipular a los Gobiernos; más incluso que la banca ¡Qué ya es decir!

Pero de momento: ya se sabe, a pagar más en el recibo y pensar en una mayor carga impositiva.

J. R. Pin Arboledas, Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid